Paramilitarismo en colombia

10:21

(viene del Post anterior)
Este pobre presidente que nos ha tocado, a pesar de sí mismo, a pesar del caballismo, quiere hacer historia, de modo que hizo el viernes en Brasilia, Brasil, su versión de cuatro décadas de violencia en su país. A paso largo, de caballista, como le compete, se estrelló con el caso Unión Patriótica, el más atípico y sistemático de exterminio que se ha llevado contra un grupo de representación política en América Latina, y con eso da la muletilla para hacer una digresión a la segunda parte de esta historieta que, si no fuera por que tiene muertos de verdad, serviría para vivir del crimen, es decir, para hacer una literatura muy pero muy folletinesca (y muy irresponsable, como la que se está haciendo por ahí). Con esa suerte de cretinismo superado, investido con su banda presidencial y la confianza de tener dieciséis súcubos (él los llama asesores) que le avalan, aseguró que la Unión Patriótica “cometió el error de combinar todas las formas de lucha”, es decir: de combinar la acción política con la acción armada y que los gobiernos de la época también se equivocaron.
¿En qué se equivocaron, súcubos? No lo dijo. Ahí fue cuando guardó prudencia con esos silencios taimados que tiene cuando sabe que se está guardando media verdad en el lugar donde deben ir los argumentos y cambió de tema y dijo que a esta gran maquinaria a la que le chorrea corrupción le faltó política, porque “Colombia sí ha sido un país de instituciones, pero nunca contó con una política adecuada”, y dijo que con la suya “de Seguridad Democrática y el heroísmo de los combatientes de la patria”, el terrorismo tenía los días contados.
Vaya vaya, patriotero, vendepatrias, mentiroso. Tenga la sutileza de decirnos, usted o sus súcubos ¿en qué se equivocaron los gobiernos y en qué se equivocó la UP? ¿No lo dicen? ¿Con sugerirlo basta? ¿Nadie quiere averiguar nada al respecto? Devolvámonos hasta 1985. Hasta el 30 de marzo, con exactitud. Ese día, en La Uribe (pero no Vélez), en La Uribe- Meta, ¿recuerdas? en pleno diálogo con Betancur, ¿recuerdas? en Casa-Verde, las FARC lanzan un movimiento político llamado Unión Patriótica, y al lanzamiento sólo acude un medio periodístico: PROMEC. La ministra de Comunicaciones Noemí Sanín se escandaliza por la ausencia de los demás medios. Un año antes, después de veinticuatro meses de acuerdos y desacuerdos y Ley de Amnistía y Jornadas Artísticas de las palomas dibujadas, al fin se había firmado el pacto entre la Comisión de Paz del presidente pusilánime, con el grupo guerrillero FARC para el cese al fuego. El 4 de junio del 85 vino la ley de indulto. Indulto, para los que necesiten dieciséis asesores y despejar la memoria (la ironía es que con un diccionario basta), viene del latín indultus y es la “Gracia que excepcionalmente concede el jefe del Estado, por la cual perdona total o parcialmente una pena o la conmuta por otra más benigna”. Eso fue lo que ocurrió, súcubos (como en la definición de estupro: prometer para meter y después de haber metido, olvidar lo prometido): un grupo de guerrilleros, incluidos cabecillas “duros” como Braulio Herrera, se inmiscuyeron en la artera política colombiana a luz del indulto, lanzando un partido de nombre Unión Patriótica y convocando a todos los sectores descreídos para que se adhirieran a este nuevo movimiento a la luz del proceso de paz. La gente aceptó, entre otras cosas, manifestando estar hartos del liberalismo mediocre y del conservatismo infame, y manifestando que era mejor atreverse a ver si una salida política era posible con la UP y parar la guerra. El experimento empezó mal, y mal iba a terminar. Jaime Pardo Leal, ex magistrado de la corte suprema, se convierte en el candidato del partido que reúne a todos los sectores de izquierda colombianos. A cuatro meses de las elecciones, sin embargo, es acribillado en una carretera cercana a Bogotá. Pero los miembros de la UP se presentan a las elecciones del 13 de marzo de 1988 y, oh sorpresa, el partido gana 18 alcaldías en todo el país. Decenas de aspirantes, que nunca fueron guerrilleros, alcanzan curul en los consejos, y en muchas poblaciones son mayoría hombres y mujeres obreros y asalariados que nunca fueron parte de la guerra. Estos hombres y mujeres se van convirtiendo en mayoría, porque siempre habían sido mayoría sin darse cuenta. Y en adelante seguirían siendo mayoría, pero una mayoría muy singular que le asignó Colombia y sus súcubos a todo el que pretenda usurparles el poder: mayoría de muertos. Una mayoría que voló bajo y pecó de ingenuidad, porque en ese momento a la tal salida democrática no la dejarían ser posible los dueños del poder en Colombia. No estaban dispuestos a ceder un milímetro de la teta donde maman desde hace dos siglos. A la UP la desangraron los caciques provinciales, los dueños de la tierra, los políticos de turno que no admitirían nunca un partido en representación de la pobrecía compartiendo el poder a su lado, los narcos de la época, los brigadieres del ejército, los hacendados, los paramilitares, todos unidos (ahora sí como dice el caballista “en todas las formas de lucha”). El impacto de las jornadas de paz del 84 habían hecho lo propio y multitud de colombianos de sectores sindicalistas y estudiantiles y campesinos y de centro izquierda se sintieron identificados con la iniciativa de un pensamiento político no-guerrerista, llamado UP y válido en la dinámica del proceso de paz en que se gestó entonces. La Unión Patriótica tomó vuelo sola, sin disparar tiros; por el contrario: recibiéndolos. Las elecciones presidenciales las gana Virgilio Barco en marzo, y en mayo de 1988 Elkin de Jesús Martínez es el primer alcalde de elección popular asesinado en Colombia.
Enseguida comienza el genocidio.
¿La combinación de las formas de lucha dice nuestro trascuerdo presidente, o lo dice Jose Obdulio Gaviria, el primito de Pablo Escobar Gaviria, súcubo mayor? La combinación de todas las formas de lucha, si tal estrategia hubo (si no fue al contrario, y el que usó todas las formas de la represión y de la injusticia y de la crueldad es el mismo estado criminal en asocio con los terratenientes y los mafiosos para frenar el impulso de un partido popular) duró hasta 1991 cuando, en el primer día que sesionó la asamblea constituyente, el ejército bombardeó Casa-Verde, la sede de las FARC, en el Meta y se acabó el diálogo. Lo que indigna al oír las declaraciones del caballista, es que no recuerde que al terminarse los diálogos con las FARC, la Unión Patriótica ya llevaba más de mil muertos y ni las FARC ni el gobierno hicieron nada para frenar el genocidio que ascendería a tres mil (y sigue en ascenso aun hoy).
¿Combinación de las formas de lucha? ¿Qué es eso? ¿Leninismo, pro-maoísmo, estupidez? ¿No es en la conferencia de Yemen donde Mao Tsé Tung habla de Combinar las Formas de lucha para la toma del poder popular?
Debe ser que el cretino asesor del caballista tampoco se acuerda.

Esta historieta continuará….
( Título del próximo capítulo: combinación de las formas de lucha, a la colombiana)

You Might Also Like

0 Deja un comentario

Maneki-Neco

Maneki-Neco

RADIO

FANS