Diccionario negro de Colombia

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Durante una velada cerrada al público, en la ciudad de Madrid, acaba de publicarse (bajo el sello editorial Una hoguera para que arda Goya) el diccionario Negro de Colombia, verdadero tesoro lexicográfico que reúne expresiones, localismos activos y desusados, giros y modos de hablar propios de los colombianos en cien años de demagogia. Lo más interesante del esfuerzo de nuestros compiladores es el rigor de búsqueda que incluye documentos oficiales y panfletos desconocidos de baja circulación nacional. Lo lamentable y precario (que tal vez pueda corregirse para una segunda reimpresión) es la cantidad de entradas que se señalan como “etimología imprecisa”, para lo cual agradeceríamos toda la ayuda que el público ávido de consumir televisión, radio y periódico y que el lector desprevenido de este blog puedan otorgar con su saber infuso a la precisión diacrónica de muchos otros términos y a la ampliación posterior del léxico. Lo esencial es señalar el origen (lugar), contexto (periódico, panfleto, campaña política) y localización (territorial) común de las palabras y expresiones señaladas. Este blog se encargará con su cuerpo de colaboradores de localizar derivados y precisar en lo posible su diacronía histórica. En la presente tribuna publicamos en exclusiva apartes de tal diccionario. Las colaboraciones deben remitirse al correo www.escriturita@yahoo.com con el asunto “Para Tesoro Lexicográfico”.

Falso Positivo. (Expresión castrista) Simulación de atentado terrorista provocado por las fuerzas legítimas de un estado para generar reacciones de opinión. Dícese del combatiente generalmente falso dado de baja en un falso combate con el verdadero ejército nacional, y registrado en las estadísticas del ministerio de defensa como “golpe contundente” contra cualquier milicia. Para fabricar un “falso positivo” en Colombia se necesita ante todo un cadáver (ciudadanos de cuarta categoría, retrasados mentales, jóvenes sin horizonte y con familiares sin capacidad de reacción judicial ante su eventual ausencia) botas de caucho, camuflado militar, granada de fragmentación en una mano y fusil en la otra. Hay que asegurarse de que para efectos de saneamiento jurídico la mano donde se ponga el arma corresponda a la destreza que tal ciudadano presentaba cuando estaba vivo; esto es, que el arma sea puesta en la mano zurda si zurdo era, o en la diestra si diestro fuere. Para casos ambidextros no se ha generalizado aun la regla.


Estado de sitio. (Entierro retórico) Conocido hoy como Conmoción Interior. Ocurre cuando los decretos del ejecutivo se vuelven comunes y corrientes y la dirección del orden público queda a su merced. Estado de sitio es el régimen especial con que Colombia ha sido gobernada en las épocas más convulsionadas del último siglo. En su duración suelen instaurarse alcaldías militares, consejos de guerra, se prohíbe la reunión de más de tres personas, se criminalizaba la protesta social como asonada y a las fuerzas militares se les concede facultades judiciales para permitirles levantar cadáveres sin investigación y detener sin pruebas. Es en esencia la concesión de amplias facultades al ejecutivo para casos de emergencias internas de todo orden. Esta carta del gobierno, según la emergencia, sirve también para instaurar régimen de aduanas, eliminar o conceder sueldos, regularizar la prensa, crear entes administrativos, manejo de contratos, reorganización de territorios o creación de la banca central.

Cójanlo. (Verbo) Llamamiento perentorio y taxativo que se utiliza en comunidad para poner en marcha las siguientes acciones múltiples: perseguir, reducir y si es posible ultrajar, matar, patear, puñalear, desmembrar y robar a su vez a un ladrón que acaba de cometer un asalto en la vía pública de Bogotá. Suele venir matizado por un sustantivo soez en frases de tipo: “¡Cójanlo, a ese hijueputa!” y antecede a oraciones coordinadas como “¡Métale el otro pa que se muera el desechable!”, o “Dele duro que no vale nada”.

Desechable. (Adjetivo peyorativo que después se sustantivizó) Nombre genérico dado a los ciudadanos colombianos de segunda clase, de cuya vida se puede disponer como papel higiénico. El término fue acuñado hacia finales de los años ochentas y comienzo de los años noventas cuando las incursiones armadas con objetivo múltiple, mejor conocidas como “masacres”, se pusieron de moda en las ciudades colombianas. El acervo semántico es el mismo de los pañuelos kleenex que se usan y se tiran. Colombia por más de una década llamó desechables a los ciudadanos que habitaban la calle, los desposeídos de toda propiedad que dormían en andenes para amanecer con un tiro de gracia en la cabeza. Quienes acuñaron el término fueron académicos del grupo Toxicol 90, Mano Negra, Los Masetos, que operaron en ciudades y pueblos del Cesar, de Santander y de Cundinamarca, Colombia, dedicados a la defensa de la propiedad, familia y tradición conocida también como “limpieza social”.

Limpieza social. (Eufemismo) Expresión acuñada por sociedades enfermas que acusan de su pestilencia a la podredumbre que ventea en las calles; para lo cual sus ciudadanos más prestantes se ponen de acuerdo y pagan una suma mensual a grupos de hombres armados que en acción análoga a la de un barrendero “limpien” la sociedad de lumpen y escoria humana. Sinónimo alternativo: Profilaxis.

Mano Negra. (Sustantivo⁺adjetivo) Eslogan representado por una mano dibujada en aerosol y que solía aparecer en zonas deprimidas de las ciudades orientales de Colombia como Bucaramanga, Cúcuta y Barrancabermeja. El eslogan venía acompañado usualmente de un grafiti a mano alzada como sello personal del grupo armado Mano Negra. Este grupo estaba compuesto mayoritariamente por miembros de un cuerpo de seguridad del estado conocido como F2. El distintivo venía usualmente como lacre en panfletos que rodaban a altas horas de la noche bajo las puertas de las periferias, y alguno de los cuales rezaba: “si su hijo es sano, acuéstelo temprano; si es ladrón, cómprele un cajón” (el punto y coma es nuestro). Aclaración. No confundir de ninguna manera con la agrupación musical Mano Negra que tomó el título a su vez de una organización anarquista de Andalucía. Aunque fuese fundado también en los años 80s por un sujeto de rebeldía sospechosa, hijo del sabio Catalán (y dueño de la emisora Radio Francia Internacional con sede en Paris), Ramón Chao, su acto más delictivo fue escribir hace algunos años un estribillo que se canta a ritmo de Ska y que dice: “me gusta mariguana, me gustas tú; me gustas colombiana, me gustas tú.”

Maseto. (Sustantivo) Miembro del grupo autodenominado MAS que operó en zona rural de San Vicente de Chucurí, Carmen de Chucurí, Simacota, Puerto Wilches, Lizama, Barrancabermeja, Betulia, Yondó, San Pablo, Puerto Parra, todos municipios del Magdalena Medio colombiano y se dedicaba a la “profilaxis social”. No confundir con el grupo Mas (Muerte a Secuestradores) fundado por en narco Pablo Escobar Gaviria y la familia de traficantes y caballistas Ochoa Vásquez para darle una serie de golpes militares a la guerrilla del M-19 por haber secuestrado con fines extorsivos a Martha Nieves de Ochoa en el año de 1982.

Toxicol 90. (Colectivo) Grupo armado de extrema derecha que se encargaba de la profilaxis social en Aguachica, Cesar, y la costa atlántica Colombiana. Tomó su nombre de un veneno para ratas al igual que el grupo llamado.

No más. (Locución) Expresión de desacuerdo generalmente desoída por el objeto del imperativo. Ha presentado un desgaste semántico en las últimas movilizaciones masivas que al ponerlo en boga le han envilecido. En Colombia la expresión oral “No Más corrupción”, “no más muertos”, “no más presidente”, que podría significar el desacuerdo que unifica al pueblo indignado (generalmente contra un atentado, un grupo político o un gobernante pantocrátor que pretende perpetuarse en el poder mediante referendos y reformas constitucionales) debe escribirse hoy con una coma en la negación; verbigracia: No, ¡más muertos!, No, ¡más corrupción!

Propio de hienas. (Galimatías) Grado de atrocidad de un delito. Actividades delincuenciales de las personas que nos gobiernan. Sinonimias: Lo que se hace en el parlamento. Lo que se fragua en la Casa de Nariño. Lo que se vive en una cárcel de máxima seguridad Colombiana y por extensión en Colombia toda.

Tutela. (Del lat. tutēla) Derecho del individuo a reclamar sus derechos y recibir pronta respuesta (derecho de tutela). Actualmente en vías de estudio (léase de extinción) para ser derogado en un referendo.

Parapolítica. (Del colombianismo “para” que es diminutivo amistoso de paramilitar, y político, igualónimo que significa “lo mismo”) Escándalo que sacó a la luz presuntos vínculos entre políticos afines al uribismo (seguidores del presidente Álvaro Uribe Vélez que rigió en el periodo 2001-2030, tras de lo cual se atomizaron en pequeños fundos de un millón de hectáreas cada uno) y paramilitares de Colombia en la primera década del siglo XXI. Cuarenta parlamentarios, entre cientos de alcaldes, diputados, concejales, militares y policías se encontraron investigados por el delito de concierto para delinquir, pero no por crímenes de lesa humanidad que hayan cometido sus aliados, por lo cual las condenas fueron modestamente irrisorias y el escándalo pasó a ser una más de las anécdotas periodísticas de aquellos años.

Parlamentarios. (De etimología imprecisa) Acéfalos plutocráticos de origen azaroso que viven en una cueva mítica llamada Senado de la República. Se nutren de carne humana o de serpiente, son incapaces de hablar con coherencia, pues de su boca solo salen chillidos.

Colombia. (Sustantivo) República Democrática situada en la mejor esquina se Suramérica que se ufana de ser la democracia más antigua del continente. Huelga decir que ninguna dictadura latinoamericana ha dejado más muertos que esa democracia.

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