1851 Folletìn de Cabo Roto

7:43


Esta cimentada la novela sobre una plataforma de anécdotas (parafraseos históricos les llama su autor), versos robados a poetas menores y chismes copiados de Cordovèz Moure. Aunque esto sea perdonable, lo imperdonable resulta que pretenda escribir con todo ello una novela y que aun así le reconozca sus fuentes. Lo decepcionante es que se proponga en rigor una técnica, y no la cumpla. La novela esta salpicada de descripciones inútiles: en la página 48 se describe el perfil psicológico de una mujer del siglo XIX al mejor estilo de la revista TV y Novelas: "porte y medidas perfectas, 90, 68, 105. Cree que lo màs importante es poder realizar sus sueños. Nacida bajo el signo de capricornio, tiene rostro armonioso, ojos lindos y muy buena figura. Sabe ander en punto cruzado y punto espina, cocina mafafa y chachafrutos y no se ha realizado una cirugía estética".
Un lector sin prejuicio diría que es una descripción en clave de ironía. Pero la escencia de este blog es el prejuicio.
¿Dónde aprendió a describir así? ¿En Balzac?
Al autor lo traiciona su contemporaneidad. La colonización antioqueña es una épica de la angurria, una pesadilla de la explotación, un capítulo negro del paso de las grandes estancias a los aparceramientos que hicieron la concentración de la tierra en Colombia. El autor confunde las épocas. Junta cirugía estética con astrología decimonónica. Describe el año 1851, con palabras del 2001. Construye el perfil psicológico de una mujer del siglo XIX como contestando un Quickly de reina de belleza en la Cartagena del siglo XXI. Confundió el folletín con las revistas de farándula. La historia de una literatura nacional debe estar llena de libros así, inocuos, fallidos. Los escritores urbanos de Colombia quieren ser como los escritores urbanos europeos y los de novelea negra como los gringos. Pero aun peor les va a los costumbristas. Los costumbristas quieren planear sobre el criollismo de otros siglos, sobre la novela indigenista y el pasquín sangriento de los años sesenta, haciéndolos pasar por superados, señalando sus costuras.
¿Qué otro eclecticismo pretende la siguiente irrupción del narrador?
"En este momento ciertas novelas brindarían al lector la descripción pormenorizada de los àrboles que arropan a los viajeros durante la última jornada del viaje"
El narrador se distancia de la descripciòn naturalista. Anuncia que su novela no caerá en la trampa de las demás novelas, ingenuas novelas esas, pero cae:
"Hablarían del guamo, las ceibas, los robles y las diferentes clases de corozo. Otros tomarían las cosas con calma y amparadas en el espíritu juguetón que inauguro el género, anotarían, con mayor o menor gracia, que el plátano, una de las plantas más sembradas en la región, elemento indispensable de su cocina en tres variedades: hartón, dominico y guineo, tiene el singular nombre científico de musa paradisíaca".
No describe, describiendo.
No teoriza, teorizando.
El peor error que ha cometido la literatura de este país es creer que para inventarse una moda, hay que mezclar una sarta de gustos malos.
Se necesita ser un genio para alejarse del cliché, encarnándolo. se necesita ser Vonnegut para escribir genialidades como si fuese un retrasado mental.

Nota: Este libro me lo regaló un escritor brasilero. Lo traje en un viaje largo desde Brasil, multiplicado el peso de mi equipaje hasta niveles astronómicos. Ahora creo que quien me lo regaló, se deshizo devolviéndolo al agujero negro de donde salió.

Aquí otra opinión de lector, la de Roca en
Letralia
y otra en
eldìgoras
benéficas ambas.

Podríamos empezar una historia de la literatura colombiana por grandes categorías: novelas sin descripción, novelas de amantes, el embarazo en, etc.

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