Retorno de la Tétrica Mofeta

12:40

El sexo vale con todo. Niño o anciano, humano o animal. Usted sólo elija lo que más le guste, y disfrute mientras le llega la vejez, la impotencia o 30 años de cárcel para violadores. Este mes de carnavales, la sala de redacción ha decidido extender colchonetas y hamacas por todo el lugar porque nos vamos a dedicar al sexo puerco, al sexo hediondo. El libro de un marica, el de una ninfómana y el de un pederasta por lo menos. Hace mucho tiempo que nos persigue un maricón en esta sala de informática. Ya le habíamos reseñado dos libros en una sola nota: "Inferno" y "Antes que anochezca", pero la nota salió fanática, llena de imágenes "terribles" que gracias a dios ya hemos reemplazado; y además salió plagada de afirmaciones tan insolentes como aquella que dice:

"si en algún libro caben retratados todos los míseros escritores latinoamericanos que han vendido su vida al mejor postor y se han envilecido en trabajos y en profesiones despiadadas que postergaban una obra o los diezmaba anulando su creación"

Como si a eso se le pudiera llamar "escritores latinoamericanos". Los que han vendido su vida al mejor postor y se han envilecido en ese tipo de trabajos no son dignos siquiera de llamarse escritores: son unos pobres hijueputas latinoamericanos, obreros de baja estofa o periodistas mediocres que publican de vez en cuando un libro hecho sobras.

Y enseguida sí que la cagamos con esta aun más hilarante:

"si en lo que va de un libro de memorias a una novela sobre la vida y la muerte es posible definir la literatura como lo que es: no un oficio, sino una maldición (y al planeta tierra como lo que es: el engaño de un Dios que da el infierno por mundo... bla bla blá...

Ya basta de ingenuidades en este blog.
¿O es que vamos a pasarnos repitiendo lo que todo el mundo dice: que la literatura es un oficio maldito?
La literatura debería ser ocio remunerado. La verdadera maldición bíblica es trabajar en una oficina o en una fábrica
La literatura es la mejor manera de tener hambre.
Punto.
¿En qué iba?
Ah, sí: que nos ronda un maricón genial. Se llama Reinaldo Arenas. De cuba.
Después de reseñar su volumen de memorias "Antes que anochezca", ahora vuelve y se nos aparece por aquí con su verga enhiesta y un libro absolutamente perverso que se llama "El color del verano" y que lleva además un subtítulo que chorrea semen:
"Nuevo jardín de las delicias".
La portada es esta:


La Tétrica Mofeta no es otro que el propio Reinaldo. La historia ocurre en los cincuenta años de la revolución cubana que finaliza con una gran orgía de superensartaje en el palacio de Fidel, alias FIFO donde se le enseñará al mundo cuál es el nuevo hombre de esta era. En esos cincuenta años ha pasado de todo en Cuba, como en el libro de Arenas donde cada capítulo tiene una forma narrativa distinta. Lo que subyace a todos los textos es la erotomanía de Reinaldo y la rebeldía de su desviación "analsocialista" y el ironico discurrir del tiempo en la isla. Pero a quienes la sátira social les importe un pito (como a nosotros) y prefieran quedarse con las proezas sexuales, le recomendamos saltarse de los capítulos pares y quedarse con los impares. Es allí donde se revive una vez más la leyenda de La Tétrica Mofeta.
La leyenda dice que entre el año 1943 - 1980 (desde su primer encuentro sexual hasta cuando al fin escapó de Cuba) un escritor homófono de Reinaldo se templó y se dejó templar por más de cincomil vergas cubanas entre locas y maricas y bugarrones. Por esa lista pasan desde oficiales de la polícía secreta, hasta altos ministros y poetas de primera línea del régimen.
La verdad es que todo lo que aparece en los libros de Arenas parece un poco exagerado. Este no podía ser la excepción. Escrito más de siete veces, destilado y llevado a su máxima ironía por las sucesivas pérdidas del manuscrito, el libro es la más sangrienta sátira de Cuba ahora que están conmemorando cincuenta años de la Revolución.

Sin embargo, lo que nos recuerda Reinaldo Arenas entre chorros de semen y erecciones y jadeos es que él y toda su generación no fue perseguida en ese país sólo por ser una sarta de maricones en una patria antillana y alebrestada donde hasta los más machos eran unos bujarrones hipócritas (lo que en Colombia equivale a Cacorro: honorables funcionarios o padres de familia a quienes de vez en cuando se les humedece el culo), sino que la envoltura de loca-maricona, de tétrica mofeta (que le dio el régimen), era la pura cáscara de lo que en realidad se escondía tras la persecusión de que fue víctima.
¿Por qué era tan peligroso un triste y maricón poeta que no tenía posibilidades de publicar una sola línea en su propia tierra? Porque Reinaldo Arenas se opuso a toda forma de tiranía. Porque no estaba de acuerdo con una ley injusta. Porque se sintió traicionado en lo más profundo del hueco del culo por una revolución que saludó con alegría templandose a unos cuantos barbudos en 1959, pero que a la vuelta de los años se tranformó en un régimen terrorista y opresor de la peol ralea. El libro es un libro travesti. Mezcla de todos los horrores. Crisol de todos los deleites. Empieza con una obra de teatro que ocurre en dos escenarios: el malecón habanero y la costa de Cayo Hueso. Allí, en la Habana, como jefe de bugarrones, Raúl Castro se encargará de fusilar a los maricas que no se fueron en La Avellaneda (la nave donde escapó Reinaldo) mientras un coro canta "!Hasta siempre nuestra revolución!", y en Cayo Hueso una multitud de gusanos (todos degenerados de la peor especie) levantan el culo y dicen adiós. Hay capítulos de ácida ironía en que las locas se reúnen en la playa a desovar, y mientras una grita: "!La Tétrica Mofeta se ha arrodillado y ha comenzado a mamársela a la policía! !Ay, me muero! !Llamen a la policía!" otra le responde: "!Idiota! !Si es a la policía a quien se la están mamando!". El libro fue además una transpocisión poética de "Antes que anochezca". Pero a diferencia de aquel volúmen de memorias dictado a una grabadora en la fase terminal del SIDA, este constituye un verdadero monumento literario; un ejercicio de inteligencia. Parte diario, parte cuento satírico, parte romance, parte filosofía, todo el dolor por él vivido, toda la miseria que logró soportar esta Tétrica Mofeta, es la que da la clave para entender su obra. Reinaldo Arenas es un maricón cubano que escribió unos libros estupendos y geniales, por una simple razón: porque nunca claudicó.

Para no ser tildados de egoístas, aquí les dejamos lo mejor del libro: Aforismos emanados por la Tétrica Mofeta...


Nuevos pensamientos de Pascal o Pensamientos desde el infierno

"Si quieres que tu hijo no sea un desdichado, mátalo al nacer. * Si no quieres cargar con las desdichas de tu hijo, mátate. Tú eres el culpable. * Evita por todos los medios morirte con el cargo de conciencia de no haber matado nunca a un hombre: no entrarás en el reino de los cielos ni en ninguno. * El sufrimiento envilece a los hombres, el placer los corrompe. La miseria los convierte en delincuentes; el dinero, en asesinos. * Un hombre puede perdonarle a otro casi todo, menos su grandeza. * El gran honor a que debe aspirar un héroe es a que su pueblo lo deteste. Finalmente lo logra. * El cobarde no admite que lo defiendan, el miserable no lo perdona. * La sociedad no condena a un hombre por sus defectos, sino por sus virtudes. * Los hombres no se deben comprar, sino alquilar. * Nunca pidas que te amen, pide que te complazcan. Eso es lo más difícil y lo único que vale la pena. * Amar a los hombres es mucho más fácil que complacerlos, de ahí que cada día haya más profetas y menos chulos. * Cuando veas las barbas de tu vecino arder, échale más fuego. * No hay mal que por mal no venga. * Recuerda siempre que tu mejor amigo puede ser el mejor delator. * Los únicos grandes encuentros públicos se producen (o se producían) en los urinarios públicos. * Nunca han existido ángeles de la guarda, sino ángeles de la guardia. * Los ojos no son el espejo del alma, sino del hígado. * El alma muere primero que el cuerpo. * Y dijo: “Voy a ser bueno” y sintió mucho miedo. * Una persona que ame demasiado la vida no puede vivir mucho tiempo. * Habla bien de tu enemigo para que puedas hacerle todo el daño posible. * Haz mal y no mires a quién porque de todos modos estás haciendo un bien. * ¿Por qué afanarse en probar la existencia de Dios si él nunca lo ha hecho? * A un enemigo no se le combate con sus mismas armas, sino con otras peores. * Un hombre machista tiene un concepto tan elevado de la masculinidad que su mayor placer sería que otro hombre le diera por el culo. De esas inhibiciones surgen las leyes represivas, el comunismo, la moral cristiana y las costumbres burguesas. * Los verdaderos intelectuales son demasiado inteligentes para creer, demasiado inteligentes para dudar y lo suficientemente sabios para negar. Por eso la gran inteligencia no va al poder sino a la cárcel. * A estas alturas ser de derecha o ser de izquierda no es más que una estrategia. * La única manera de ser libre es estar solo, pero eso no basta, hay que ser solo. * Sólo las grandes catástrofes nos hacen sentir acompañados. La hermandad de los hombres descansa en el desastre. * Todos los días aprendemos algo nuevo, pero nunca lo ponemos en práctica. * El hombre sólo vive para alimentar su vanidad, por eso es tan fácil de utilizar, sobre todo por los poderosos y los astutos. * El hombre moderno no es ni siquiera fiel a una sola infamia; necesita colaborar con varias para traicionarlas a todas. Lo primero que debe vigilar un dictador es a su verdugo. * Un concierto es un pretexto para que las viejas tuberculosas se reúnan a toser. * Nada irrita tanto como la libertad: los que la tienen no la soportan y los que no la tienen se matan por ella. * Un buen dictador exalta la libertad mientras la destruye, pero los demócratas la destruyen sin exaltarla. * Sólo existe una fuerza, la de la desesperación. * Atención, cuando vayáis a insultar a cualquier hombre debéis comenzar siempre de esta forma: “Es el ser más envilecido de la Tierra después de Gabriel García Markolf”. * Sólo los esclavos conocen el valor de la libertad, por eso cuando la tienen imponen el cepo. * Cervantes era el único español que no caminaba en cuatro patas; se afirma que era manco. * Nada es perdurable, ni siquiera la fatalidad, por eso no podemos encariñarnos con ninguna costumbre familiar. * La esencia del hombre es siniestra. Desde luego hay excepciones: los hombres buenos son imprescindibles para que el mal pueda manifestarse en toda su plenitud. Ser siniestro contra lo siniestro estaría, hasta cierto punto, justificado. El bien es pues un instrumento imprescindible para que el mal logre su plenitud. * Dios es la prueba más irrebatible de la existencia y poder del diablo. * Dios por lo tanto vino al mundo para ayudar al diablo. La luz vino para cegarnos o para hacernos ver que somos ciegos. * El bien es un instrumento del mal para que éste pueda destacarse. Ergo, Dios es la creación más perfecta del diablo. * Todos los grandes criminales son –y deben ser– devotos fanáticos. * Toda persona es malvada, pero algunas no lo quieren admitir. Eso se debe a que existen dos tipos de malvados, el consciente y el inconsciente. * El infierno no son los demás (como dijo una rana resentida) sino nosotros mismos. * Por cada minuto de placer verdadero nos aguardan por lo menos 20 años de espanto. De modo que una persona que dure 80 años ha vivido cuatro minutos. * Obviamente no somos de este planeta, por eso después de muertos queremos ir al cielo. Precisamente para impedir ese intento, una vez fallecidos somos enterrados o quemados. Todo cementerio es una prisión póstuma. * Lo único que reivindica al hombre es el suicidio, de ahí que toda gran obra sea una aspiración suicida. * El sexo es una fuente de amargura: la vida y la muerte son dos virus que se transmiten por contacto sexual.


¿Mi favorito?
"Los verdaderos intelectuales son demasiado inteligentes para creer, demasiado inteligentes para dudar y lo suficientemente sabios para negar. Por eso la gran inteligencia no va al poder sino a la cárcel."
Imagen Reinaldo
Texto. Tusquets Editores.

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