Las armas secretas de Julio Cortázar

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La terrible y triste historia de un tipo llamado Pierre que se quiere follar a su novia Michel (y no se deja). El tipo le quiere meter el dedo bajo la mesa de un café, pero no puede poque Michel siempre va acompañada al cafetín.
El tipo la quiere amarrar al cabecero, con las nalgas al aire y taladrar.
El tipo la quiere azotar con un látigo.
Quiere lamer.
Quiere chupar.
Quiere morder.

Pero Michel no.
La técnica consiste en hacer de la negativa biblica una pieza de relojería.Lo primero que hace es un leimotiv: empatar cada bloque del cuento con un nuevo intento de Pierre por detonar el fornicio. Cada intento, multiplicado por diálogos que reproducen escenas idénticas que finalizan luego con una nueva evasiva.
Y vuelta a empezar:
Quiere lamer.
Quiere chupar.
Quiere morder.
Para espesar, Cortázar hace que Pierre cuestione su proceder con cápsulas filosóficas del tipo:
"¿No le gusto a Michel? ¿No me ama Michel? ¿Tengo mal aliento, poco tacto? ¿Por qué Michele va siempre acompañada cuando me la quiero templar? ¿Le gustarán los tríos?"
Eso verdaderamente desgasta a Pierre, y a el lector.
Pero Cortázar es viejo zorro, y antes de que venga el bostezo, ya va cerrando (no por nada se le conoce como corredor de cien metros planos).
Cortazar dice que al fin un día Pierre se entera que la familia de Michel va a estar quince días fuera de casa. Esto atrae a Pierre: o se la picha, o muere. Pero en llegando a la morada, ya arrinconada la presa, la besa, la acaricia, vuelca la hilacha, dobla a la dama, abre las piernas y le pone a bocajarro la punta de la espada.
Es ahora el perro faldero de Michel (llamado Bobby) quien viene en ayuda de la dama.
Es entonces ocurre la constatación: Pierre se da cuenta que la decapitada Venus de Milo tiene el coño más líquido que Michele.
Y rinde las armas (secretas, las armas).
No hay nada más desolador que enamorarse de una frígida.
Es como violar francesas en la segunda guerra mundial, concluye.
Fin.

¿Qué es lo maravillosos del cuento? El dato escondido, el iceberg, etc.
Lo que no sabe Pierre (y el lector sólo averiguará hasta el final): que la señorita Michel, calentadora de huevos, sufre un trauma post-violación: durante la ocupación nazi un ario jugó con la niña a las inyecciones. Ella lo delató a sus amigos, quienes le dieron muerte (tres balazos mal contados). De grande, Michel se enamora de Pierre, muy ario, mono él, tartamudo, y casi idéntico al violador de los sueños de Michel.¿Cómo se llama eso de enamorarse de tu violador?
¿Mal de Estocolmo?
No.
Amor.
Otravez Julito. Otra vez de sádico.
Pero se lo perdonamos.
Es que queremos tanto a Julio.
Es que se ve tan bonito cuando mata con sus armas secretas.
Es que lo admiramos tanto.


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