El olvido que seràs

9:11

I.

Indagatoria Apòcrifa sobre el caso Abad Gòmez y un cierto poema que no es de Borges


"El reinsertado declara que en el 25 de agosto de 1987, siendo las 5:50 de la tarde se ejecutò la òrden dada desde la hacienda Las Tangas. Fueron 3 tiros de calibre 9 mm los que se llevaron la vida de "ese señor mediocalvo, de gafas, que vestìa una chaqueta negra, camisa y corbata". Antes de subir al Nissan Patrol facilitado para la operaciòn por oficiales del F2, y debido a una sensaciòn inexpiclable de empatìa hacia la vìctima, se acercò al cadàver y hurgò en sus bolsillos. El billete de màs alta denominaciòn era de 5.000 pesos. El cadàver llevaba diez de esos billetes. Tres fue lo que le pagaron al entonces joven de 20 años por los dos crìmenes que cometerìa ese mismo dìa. El sicario tomò los billetes y puso en su lugar el poema que le habìa dado expresamente dos semanas antes el mismo Fidel Castaño Gil en la hacienda Las Tangas. Luego murmurò "el olvidò que seràs, catano" y subiò al Nissan Patrol que se alejò hacia el centro de Medellìn.
El cadàver, lo supo al dìa siguiente en El Colombiano, era del mèdico Hèctor Abad Gòmez, y el segundo era de Leonardo Betancurt.
¿Còmo volò de vuelta ese poema apòcrifo de Borges trascrito de puño y letra de Hèctor Abad Gòmez y desde la hacienda Las Tangas directo al bolsillo del finado?
Fidel Castaño Gil, fundador de las Autodefensas Unidas del Cordoba y Urabá era oriundo de Amalfi y aficionado a comprar obras de arte para el solaz del guerrero..."

Asì se fabrica un folletòn.
Todo se reduce al folletòn.


II.

El poema

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.
Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el fin, la caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte y las endechas.
No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre;
pienso con esperanza en aquel hombre
que no sabrá quien fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo,
esta meditación es un consuelo.



Un autor de pastiches bien pudo haber escrito el segundo verso, sì.
Pero el primero sòlo lo pudo hacer un metafìsico. Ese verso sòlo lo pudo escribir alguien instalado con un pie en este lado (el de la vida) y otro en en la muerte: un poeta.Y sòlo podìa llevarlo en un bolsillo de la camisa un tipo con un pie en el otro lado, un moribundo: uno de los màs amenazados en un paìs que sentencia a muerte y al olvido a todo aquèl que se atreva a mostrarle su brutalidad y estupidez. En estas polèmicas entre falsarios (entre autores que se abrogan poemas ajenos y otros que los reclaman) los que investigan y los opinadores que median desde un tercer perfil, suelen olvidar lo esencial: ¿puede ser conmovedor un poema malo?, ¿puede el engaño ser arte?, ¿por què llevaba Hector Abad Gomez aquel poema en el bolsillo el dìa de su muerte?, ¿què es lo intrigante?, ¿su autor?, ¿su veracidad?, ¿puede conmover esteticamente, hasta las entrañas, un poema creado para otro fin?

III.
La polèmica


Dando por descontado que con el artìculo de Faciolince sobre el poema que apareciò en el bolsillo de su padre muerto el periòdico El Espectador vuelve a arrogarse una de sus viejas glorias: mantener en vilo al pùblico durante tres entregas (yo por ejemplo no quise quedarme con el mal sabor de haberla leìdo en web y optè por comprar la ùltima, impresa), el ùnico que parece satisfecho con la polèmica entre Faciolince-Alvarado Tenorio es Jean-Francois Foguel (comentarista de la violencia y la poesìa que cree a Ingrid Betancurt el plus ultra de ambas tendencias). Foguel no puede creer que en Colombia se desate tamaña polèmica por un pinche poema que se le atribuye a Borges y del que hasta Marìa Kodama negò que fuese. Foguel no puede creer que en Colombia haya tanto desocupado culto. Como en Francia.
De otro lado, al final de la polèmica, resulta que el poema todos se lo quieren inferir a Borges, y se acusa a Harold Alvarado Tenorio de no ser su autor. Cualquiera sonreirìa, pasarìa la pàgina y pensarìa que el juego en el que se la ha ido la vida a Tenorio diò resultado. De no ser porque los intelectuales selectos que ha usado El Espectador para hacer de opinòmanos en la polèmica aprovechan el cuarto de hora menos para defender la autorìa de Borges que para irse en desmedro del poeta colombiano (en desagravio de viejas lides.)

En el periòdico El Espectador del ùltimo domingo publican la carta de Tenorio a Hèctor Abad con el despliegue por èl solicitado (no se iban a arriesgar a una demanda por suplantasiòn de autorìa), pero al mismo tiempo piden opiniòn a Piedad Bonnett, una de las damnificadas de la atrabilis del poeta. Por supuesto, la señora Bonnet cree que el poema es demasiado bueno para ser de Tenorio. Y su sospecha se fundamenta en esto: Tenorio es incapaz de hacer un poema medianamente bueno. Los argumentos que expone la señora son la mala calidad de los pastiches hechos por Harold para ironizar el Estilo de Bonnett (cuando lo hizo con su obra) y los pastiches que ha hecho con la obra de media docena de poetas. Se le olvida que imitar a Borges es como imitar a Dios, y que para imitarla a ella basta simplemente con oprimir los ollares con la yema de los dedos lànguidos de la mano izquierda mientras que la mùsica que resulta es captada por el dedo que digita. De paso descalifica al descalificador: qué autoridad, parafraseo, puede tener un pastichero que utiliza de argumentos para menospreciar la obra ajena con ardides tan idiotas como el origen y la apariencia... Como si a un poeta no se le conociera por el rostro. Como si lo que anquilosó a la poesìa colombiana no es haber sido el divertimento de una clase de oligarquìa esnobista que se endilgò el derecho a impartir càtedra y dictaminar què es o no es el arte mientras se liman las uñas.
Andrès Hoyos, otro damnificado bienpensante, es la autoridad a la que apela el periòdico para objetivar la nota. Claro, es una autoridad, exdirector de revista, ex hombre culto, ex gurù, ex hijo adoptivo de Fanny Mickey, ex semidios. Él cree que el poema es de Borges. Se olvida de que no hay original si es mejor la copia. De paso, achaca la ira a del poeta a la "envidia", como si Tenorio hubiera enviado de consueta a Faciolince para escribir el folletin de tres entregas a El Espectador. Luego, el opinador corta por la tangente y dice que el ùnico en capacidad de objetivar una verdad al respecto se muriò en Ginebra. Se le olvida tambièn que Borges era probablemente màs ingenioso que todos los anteriores (juntos) y ante tal debate no hubiera hecho màs que contribuir a su modo, borrando el rastro, atribuyèndole el poema quizà a Thomas Chatterton:
"poeta inglés del siglo XVIII que se inventó toda su obra (heterónimos incluidos) como si de una novela se tratara. Creó un sinfín de autores medievales, escribió las obras de cada uno de ellos y les dio vida propia: hizo que se conocieran entre sí, que se relacionaran, que se escribieran cartas, etc.Luego, cambiaba todas esas mentiras por dinero. Y ahora, hay que reconocer, porque es de justicia, que toda la obra falsa de Chatterton es su obra auténtica. Porque todo él fue falso y la falsedad, lo único auténticamente verdadero: Chatterton se suicidó antes de cumplir los dieciocho años. Hay un cuadro que representa ese momento. Su obra era ya grandiosa y él pasaría a ser parte de la leyenda del Romanticismo. Antes de morir, escribió esto: "Adiós, Bristol, inmunda ciudad de ladrillos. Amantes de la riqueza, adoradores del engaño."O sea: "Ahí os quedáis, tontos hijos de puta. Yo ya os he sacado todo lo que tenía que sacaros. Y de aquí me largo ahora mismo".(Albert Vázques)
IV.
El autor (del poema)

Probablemente la capacidad invectiva de Tenorio es uno de los causantes del escaso aprecio que le tienen Bonnett y Hoyos y media docena de poetas en Colombia. Su antologìa de poetas colombianos, pastiches incluidos de Roca de Bonett de Ignacio Escobar, es una verdadera masacre. Pero al fin y al cabo, ¿què es una masacre en un paìs tan acostumbrado a la desgracia que una nueva tragedia poco le concierne?Otra masacre màs.Literaria.Desde la trinchera de la "biografìa imaginaria", pasando por la anècdota elevada a una de las bellas artes, la traducciòn (Eliot, Cavafis, Lu Zung) hasta el libelo, el pastiche y el palimsesto, lo que caracteriza a Harold Alvarado y a su obra es ingenio, invenciòn y humor negro. En El Espectador han dicho que Tenorio es un poeta "Extraño". Nadie dice que la particularidad de su humor es que hace reìr pero no participa de èl. Nadie ha dicho que Tenorio es un maestro del Humor Negro. Que tiene pàginas que deberìan figurar en una antologìa de libelo universal al lado de LaRochelle y de Bloy, muy a pesar suyo, muy a pesar de la materia prima que ha usado para escribirlas: la literatura colombiana; detritus. Deberìan acusarlo de haber vertido a una poesìa muerta el genio doble de un poema original y apòcrifo que se parezca a los de Borges (que son de los mejores pastiches en todas lals lenguas) y que aun asì siga siendo suyo. Pero no.

Si no sabe de què se està hablando, vea:

Poema en el bolsillo I, por Hector Abad

Poema en el bolsillo II

POema en el bolsillo III

Harold Alvarado Tenorio reclama autorìa del poema olvido que seremos

Jean-Francois Fogel "¿de borges?"

Inèditos de Borges por Harold Alvarado Tenorio

Festival de poesìa de medellìn

El caso del poema, versiòn apòcrifa

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