Georges Perec, Me acuerdo

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Me acuerdo de jugar póquer con una baraja de mujeres desnudas.

Me acuerdo de ese año en que estuvieron de moda los pantalones bota-campana, para hombres, y las minifaldas con medias veladas, para mujeres.

Me acuerdo de haber extraído un cráneo de una tumba del cementerio municipal de San Vicente de Chucurí. Lo tuve conmigo ocho días, probé a usarlo como pisapapeles, como lámpara, como autorretrato, pero al final lo tiré en un puente.

Me acuerdo de El puente de las Brujas.

Me acuerdo de que Regina 11, una bruja, se lanzó a la presidencia de Colombia y de que mi madre me llevó a su manifestación y votó por ella.

Me acuerdo de los títulos de 100 libros que me robaron en una buseta de la flota Queen, la más barata de Colombia, entre Bucaramanga y Bogotá D.C.

Me acuerdo de los senos escurridos de mi madre, como básculas.

Me acuerdo de los pezones de limón de Silvia Karina.

Me acuerdo de los senos arrugados de mi abuela como duraznos que llevan treinta días en la nevera.

Me acuerdo de haber entrado a un cine cuando cumplí 18, invitado por mi mejor amigo, y ya no pude parar.

Me acuerdo de mi primer sueldo: 487.000 $ y dos libros robados.

Me acuerdo del pintor que golpeó a un policía para ir a pintar los muros de una cárcel, pero no recuerdo su nombre, ni quién me contó la anécdota.

Me acuerdo del día en que acaricié el cañón de un obús, y llovía, y los soldados no me vieron.

Me acuerdo de “señora, si su hijo es sano, acuéstelo temprano; si es ladrón, cómprele un cajón”.

Me acuerdo de que me enamoré de la hermana de mi mejor amigo. A los 8 años. Ella tenía 20.

Me acuerdo de que El proceso 8000 se llamaba así porque había 8000 implicados en finanzas narcas del gobierno.

Me acuerdo de que Pablo Escobar frotaba la cocaína con mierda de tigre de Bengala para espantar a los perros de antinarcóticos.

Me acuerdo de Silvia Karina y de que nos bañaban desnudos en una tina amarilla y de que a veces Silvia orinaba y el agua se ponía tibia.

Me acuerdo de una mujer que cortó el miembro a su marido y lo lanzó a la taza y soltó el agua.

Me acuerdo de que La Bastilla era una cantina de ebrios y que allí veía al que mi madre decía que era mi padre.

Me acuerdo de que Libardo Vargas se ahorcó en un hotel de la 14 con 4 en La candelaria, y ese mismo día, a las 4:30 pasé por la 14 con 4 y el fotógrafo Daniel León me dijo: en ese hotel se queda Libardo cuando viene a Bogotá.

Me acuerdo del día y la fecha en que leí El desierto de los tártaros: 1 de Julio de 1997.

Me acuerdo del primer condón y de que lo desenrollé antes de ponérmelo y fue imposible volverlo a enrollar.

Me acuerdo de sin preservativo ni pío.

Me acuerdo de un tiempo en que había pan de 20 pesos.

Me acuerdo de que en una entrevista Nabocov dijo: pienso como un genio, escribo como un autor distinguido, hablo como un niño.

Me acuerdo de que en una entrevista Capote dijo: soy alcohólico, soy homosexual, soy un genio.

Me acuerdo de que en una entrevista Faulkner dijo: el buen artista cree que nadie sabe lo bastante como para darle consejos.

Me acuerdo de que primero tuve libros pero no anaquel.

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