Stanislaw Lem, Un valor Imaginario

16:32


Título de la obra: Climax
Técnica: Body Art
Artista: Obra colectiva, ejército nacional Colombia

El primer prólogo de este libro está dedicado a Necrobias, 139 reproduciones de Cezary Strzybisz (Editorial ZODIAK): un artista abanderado del pornograma: 139 reproducciones que no son pintura, porque el tipo no pinta, ni litograbados porque el artista no sabe de estas técnicas arcaicas, sino algo superior a la fotografía (porque es fotografía tomada con rayos de Roentgen que atraviesan el cuerpo). Un libro para los amantes del arte visual del sexo explícito que por un siglo hemos llamado “porno”, pero que desde ya debería ser llamado pornograma. Strzybisz fotografía con sus rayos esqueletos de cadáveres en cópula, y eso según el prologuista es una obra maestra del fin de los tiempos cuando el porno deberá encaminarse mucho más allá del primer plano, porque ya no nos excitaremos tan fácil con el tradicional y conservador mete-saca de penes y vaginas. No. Ahora serán cadáveres pichando, esqueletos en movimiento, como un pornoderno José Guadalupe Posada del siglo XXI sin revolución mexicana (ver foto).
Sigue un prólogo a La Eruntica, de Reginard Gulliver (Editado por: George Allen & Unwin LTD. 40 Museum Street/London), tan descabellado que resulta actual: imaginemos un futuro donde el oficio de historiador se reduce a hacer el inventario de los objetos que venden los supermercados, y a registrar la guerra doméstica de nuestro consumo demente. En ese futuro, dice Lem, si Platón o Darwin publicasen sus obras, serían incluidos en el estante de saldos de Ciencia Ficción y nadie se los tomaría en serio. En ese futuro plenamente identificado Reginard Gulliver, un científico bacteriólogo, decide publicar los experimentos que adelanta en su laboratorio con bacterias a las que ha logrado amaestrar y enseñar cosas que parecían (además de complejas) dignas de organismos pluricelulares (pero que eran tan triviales como para ser aprendidas por una organismo unicelular simple): el lenguaje humano y la escritura humana… ¿Hará falta decir que junto a este libro un manual de extermino de plagas para agrónomos puede usarse con el mismo fin pedagógico de Mi lucha de Adolf Hitler sólo cambiando donde dice Plaga por la palabra Judío chueta?

Sigue el prólogo a la segunda edición ampliada de Historia de la literatura Bitigia, en cinco volúmenes. La literatura Bitigia, para los inferiores que aun lo ignoran, es un término acuñado hoy para toda la literatura cuyo autor directo no ha sido el hombre. Todo lo que publica editorial Planeta, por ejemplo. Allí encontraremos la descripción escueta de cómo la cibernética y la ingeniería de sistemas convirtió a los computadores en grandes escritores. Sabremos, paso a paso, cómo se desarrolló una inteligencia cuasiartificial capaz de generar las obras maestras de la literatura del futuro al copiar los patrones semánticos de la lengua, los patrones y fórmula de creación de los autores célebres e imprimirles vida a personajes que divierten a todo el mundo y entretienen al vulgo pero no dicen nada. Por suerte, con la literaura Bitigia morirá no sólo la literatura sino los autores.

Sigue el prólogo a la tercera edición de la Literatura Bitigia.

Sigue el prólogo a la Extelopedia Vestrand, en 44 Magnetomos (Vestrand Books co. New York-London—Melbourne MMXI). Extelopedia es una proyección de nuestra wikipedia, capaz de hacer lo que nunca consiguieron nuestros vetustos diccionarios ni nuestra jubiladas enciplopedias ni nuestra sobrevalorada wiki: relacionar el porvenir, anticiparse a los inventos, a los acontecimientos, a la transformación de los vocablos y así registrar el futuro.
Sigue el un Pliego de muestra de la Extelopedia.
Trascribiré aquí la entrada del vocablo Madre con las implicaciones que tendrá en el futuro:

Madre: n.f.1. Máquina Dragaminas Espacial atómica. Madrecilla: idem., tam. De bols., prod. Ileg. Us. Princip.por secuest., terr., maf., gang., drogad., loc., contest., band., chantaj., pervert., y otros.

Sigue: prólogo a Golem XIV (editor: Massachusetts Institute of Technology) Golem describe el proceso de creación de una mente cuasi artificial llamado con el nombre de ese ser fantástico de la mitología eslava que hacía mear a Kafka en la cama y por eso su papá le pegaba. No voy a exprimir mi mente para describir al prota: los que hayan adivinado si su consorte les pone cuernos a través del oráculo en línea Pedro por favor contesta, sabrán más o menos de qué se trata.
Y a los que no estén tan a la vanguardia: ¿Que tal si recuerdan esa voz: “hola, Maicol” en el Auto Fantástico? Algo tan monstruoso y repugnante como eso. Un personaje que no es humano, pero que nos comprende a los humanos como si fuera uno de nosotros, que nos da consejo, que habla como si estuviera afónico o enfermo de AH1N1 o de simple ronquera, que pontifica como cura, que prepotea como político y que como político no tiene alma (y al que los solitarios o misántropos y miserables del planeta puede convertir en su mejor y único amigo).
Sigue: instrucciones antes de hablar con Golem.

Y para rematar el libro encontraremos una conferencia dictada por Golem mismo, sobre la inferioridad del ser humano que creía que no iba a ser superado.
Fin.

El hobbie del ucraniano Stanislaw Lem es más original que leer, bailar, gobernar países, meter coca o asesinar mujeres: hacerle prólogos a libros inexistentes. Liberar al prólogo de lo que alude. Hay que recordar que Macedonio Fernández ya lo había hecho, y lo había llevado al extremo con una de las obras maestras olvidadas de la literatura latinoamericana: El museo de la novela de la eterna, novela hecha de inicios, pero que nunca empieza. Lo mismo hizo el enigmático Rafael Sender en Jolly Roger, ese libro con cuatro introducciones a una novela de memorias que no existe, verdadera curiosidad bibliográfica inconseguible (publicado por Tusquets en 1972, por si les interesa). Y es el mismo procedimiento que opera para Litertura Nazi en América de Bolaño: hacer un catálogo de autores inexistentes con libros de escritores nazis ocultos en América después de la capitulación.

Los prólogos de Stanislaw Lem son escolios y descripciones de un texto implícito que todavía no ha sido escrito (pero que será escrito en un futuro no muy lejano). Hacia el final, el libro se convierte en una pieza completa, unificada como una novela, que bien puede ser la mayor parodia de la de la sociedad enfebrecida por los adelantos tecnológicos a los que nos mantiene acostumbrados la informática, a la vez que la novela más rara de ciencia ficción que yo haya leído (y he leído 2).
Todos los prólogos de este libro pertenecen a ese futuro que ya se dibuja venidero y propicio (desde el último fracaso en la cumbre de Copenhague) para el desarrollo de fantasías tecnolátricas, pero desfavorable para la vida humana.

¿Qué hilo negro envuelve y conduce estos desvaríos ociosos del ucraniano Stalislaw Lem? ¿Una convicción férrea de refutar el exceso y la desmesura de ésta, nuestra progresada Edad Media? ¿Una sátira a la idea de que todo ha sido dicho en materia literaria? ¿Una denuncia del valor relativo de todas las obras del ingenio artístico humano? ¿Una sátira de la autoridad literaria que imparte y diferencia lo que es literatura de lo que no es? ¿Una imaginación desbordada? ¿Una puerta abierta al poliuniverso literario?
¿Una prodigiosa idiotez?
Ni él, que lo escribió, lo sabe.

(Ver citas en Leer más)




Citas:
Del prólogo de prólogos.
Evoquemos a ese doctor preclaro, a ese terrateniente convertido a la hermenéutica que es Witold Gombrowicz. Él nos explicaría las cosas de este modo: No se trata de que a la gente, a mí por ejemplo, la idea de liberar a los Prólogos de la Materia que anuncian nos guste o no nos guste, ya que estamos sometidos sin apelación a las leyes de la Evolución de la Forma. El arte no puede detenerse en un sitio ni puede repetirse siempre a sí mismo: por eso no puede sólo gustar. Si has puesto un huevo, has de incubarlo; si te sale de él un mamífero en vez de un reptil, debes darle algo con que alimentarse; si, pues, un paso consecutivo nos lleva a algo que despierta un disgusto general e incluso un estado paravomital, no hay remedio.
¿Cómo no aprovechar esa enseñanza? No se trata aquí de un plagio, sino de un método. ¿De dónde ha salido todo? De un principio, evidentemente. ¿Y que hubo en el principio? Un prólogo, como ya sabemos. Un prólogo, pero no para sí mismo, su propio amo, sino un prólogo para Algo. ¡Opongámonos a la realización desenfrenada que fue el Génesis! ¡Apliquemos a su primer lema el álgebra de la creación moderada!

Todas las artes se esfuerzan hoy día en efectuar una maniobra de salvación, ya que la dilatación universal de la creación se convirtió en su pesadilla, su persecución, su fuga; el Arte, como el Universo, se expande en el vacío sin encontrar resistencia, o sea un apoyo. Cuando se puede hacer todo, nada vale ya la pena y el impulso hacia adelante se transforma en reptación hacia atrás, porque las Artes quieren volver a las fuentes y no saben hacerlo.

Yo te engañaré y tu me lo agradecerás; yo te haré una promesa solemne, sin pensar siquiera en cumplirla, y tú quedarás satisfecho, o por lo menos fingirás, con una maestría digna de causa, que lo estás. Y a los lerdos que pretendan anatematizarnos a ambos, les dirás que se habían extraviado en el espíritu de nuestra época y caído en los vertederos de vetusteces escupidas por la Realidad que no tiene tiempo que perder.

Precipitar el lector a la Nada, arrancándole, de un golpe, de todas las existencias y de todos los mundos.
Aseguro y garantizo una libertad maravillosa: doy mi palabra de que allí no habrá Nada.
¿Qué conseguiré El estado más rico: el anterior a la creación?
¿Qué conseguirás? La libertad suprema. Porque no perturbaré tu oído en plena ascensión con palabra alguna. Lo cogeré tan sólo, como un colombófilo coge a un palomo, y lo lanzaré como la piedra de David, como la piedra de toque, que vuelve a esa infinidad para el gozo eterno.

Un valor imaginario, Stanislaw Lem, Bruguera, 1983
TÍTULO ORIGINAL: WIELKOSC UROJONA
“Stanislaw lem. Nació el 12 de septiembre de 1921 en Lvov, ciudad de Ucrania que hasta 1939 perteneció a Polonia. En la actualidad (1983) reside en Cracovia. Durante la segunda guerra mundial trabajó como mecánico de automóviles. Terminada la guerra, estudió medicina, especializándose en sicología. Se ha interesado también por cuestiones matemáticas y cibernética, y es miembro fundador de la Sociedad Polaca de Astronáutica. Desde 1973 enseña literatura polaca en la Universidad de Cracovia.”

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