Literatura de pensionados

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La historia va de Alec, un fotógrafo aficionado, ex combatiente de Vietnam, pensionado por la marina estadunidense, que muere (su cuerpo no aparece) en estúpidas circunstancias al zozobrar su barcaza en un riachuelo de un parque de diversiones californiano. A Darío Jaramillo le resulta eso muy enigmático. Nos cuenta entonces la historia de 3 presagios que rodearon de un hado numinoso a esa muerte estúpida: la premonición de una bruja que vaticina la muerte de Alec (diciendo que alguien cercano al narrador va a morir), el auspicio de un cuchillo girado sobre el eje de la empuñadura en una noche de borrachera (sin razón apunta al borracho del fondo: Alec), y el secuestro del cuento Casa Inundada de Felisberto Hernández que presta la coartada perfecta a la víctima para morir en la ambigüedad.
¿Coincidencia, predestinación de un numen desafortunado?
El origen sobrenatural de una muerte puede ser narrado mejor por un sepulturero. La muerte de Alec no es ni siquiera una novela; es la exposición de una anécdota casual. No se escribe para darle respuesta a un crimen, ni para iluminar los abismos de un destino desafortunado, sino para velar una feliz experiencia homosexual que terminó en tragedia.
El narrador (segunda persona, vocativo, estilo epistolar-digresivo) es un becario de la maquila de escritores de la universidad de Iowa, Estados Unidos que se va de rumba gay cada fin de semana. Un narrador escéptico, signo fuego, leo, sagitario, aries para quien la astrología resulta una creencia irracional y que dirige esta epístola al amante de Alec para exonerarlo de toda culpa por la muerte accidental de su consorte.
Me late que tiene más literatura el Tarot de Mave que este libro cuyo escaso mérito consiste en tener 80 páginas. La simplicidad del argumento, oculto por frases elegantes, anacolutos y erudición de bolsillo, no esconde el interés por el tema: novelas con personajes que desaparecen (desde Homero a Vila-Matas, pasando por Hawthorne, Walser, Sciacia y Dumas).
Lo mejor, por supuesto, es la cita in extensus del famoso cuento de Felisberto Hernández (transcrito en un 30%). De manera que son sólo 50 páginas las que pertenecen a Jaramillo. Casa inundada (en clave de desaparición) ejerce como la clave arbitraria del crimen. Aunque crimen no hay. El cuento de Felisberto Hernández opera como posible clave del misterio, porque le da al ex soldado un motivo para desaparecer.
Si esta novela es una campaña de promoción de Felisberto Hernández, vale.
Por lo demás, no hay actualmente en Colombia un burócrata que escriba mejor que este señor.

Título: La muerte de Alec
Autor: Darío Jaramillo Agudelo
Editorial: Plaza y Janés
1983

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