Eudora Welty, La novia del bandido

mayo 13, 2010

Los clasificadores de genero siguen situando a Eudora Welty dentro de un anaquel discutible: cuentos para niños. ¿Para niños Welty? La buena literatura no tiene edades. El subgénero hace perder lectores, en estos tiempos en que quienes fracasaron con las “novelas serias” se pasan a escribir para niños como si a los niños pudiera engañárseles con idioteces. Mejor decir que Welty es un veneno en el corazón de una golosina. Que por eso les gustará a los niños. A Welty le fascinaban los gañanes, los sucios, los enfermos, los idiotas, la brutalidad, la bajeza. Su literatura es puro Big Sur. Y es que las mejores historias de Estados Unidos (Faulkner, McCullers, Capote, McCarthy) se hacen con la ralea del sur. Los sureños son los más desgraciados de los estadounidenses. Porque perdieron las guerras. Porque perdieron la tierras en la gran depresión. Porque se les emancipó la negramenta. Porque siguen creyendo en su diosito cruel que todo lo perdona con santificar los sábados y tragar hasta vomitar el día de acción de gracias; y porque han parido a tipos como George Bush y porque odian a los negros como Obama. ¡Que viva el sur! Eudora Welty tiene humor. Un humor a prueba de calvinismo. Un humor chocarrero, sutil, extraño, insólito. Hace pasar las creencias más irracionales como cosas normalísimas. Tiene la perversidad de los cuentos de hadas contados con la violencia del Faulkner más brutal. Y, sin embargo, esto sería casi filiarla con la prosa barroca de su vecino de Mississippi, y no se filia. Eudora Welty es de una originalidad excéntrica. Siempre escribió sobre su tierra. Siempre sobre forajidos, negros, agricultores, señoritas que usan por primera vez un lápiz labial, mujercitas que dejan su casa para irse a vivir a su trabajo en la agencia de correos, primorosas que son secuestradas por bandoleros y se enamoran de su canalla. Nació en Jackson, Mississippi, en 1909 y murió allí mismo en el 2001. A este aparente provincianismo se refiere Sergio Pitol en Tríptico de la memoria: “sus personajes son excéntricos, y al mismo tiempo muy modestos como es todo el entorno. Uno podría pensar que estarían desesperados en el minúsculo mundo que habitan, pero es posible que ni siquiera hayan reparado en la existencia de ese mundo. Son auténticamente “raros”. Provincianos, sí, pero excéntricos de pura raza. Otra notable escritora del Sur, Katherine Ann Porter, señaló en alguna ocasión que los personajes de Eudora Welty eran figuras encantadas que para bien o para mal están rodeadas de un aura de magia. Pero en sus páginas esos pequeños monstruos humanos no aparecen en absoluto como caricaturas sino que están retratados con naturalidad y dignidad.”
La novia del bandido
La novia del bandido es, junto a los cuentos brutales de los hermanos Grimm, una de las historias más crueles que se haya escrito para niños, pero lo estraordinario es que subvierte todos los arquetipos. La bella Rosamond codiciada por el peor bandido de Nueva Orléans, Jamie Lockhart, es la leyenda de Cenicienta otra vez contada. La niña bonita de la madrasta fea y déspota a la que mandan todos los días por guascas para la sopa al extremo del bosque, a ver si de paso se la roban los indios o se la comen los pumas. Rosamond vuelve cada vez más hermosa a casa. Su padre, que ha tenido una noche magnífica en una posada, le trae un vestido con el que queda más que hermosa, primorosa. La envidia de la madrastra aumenta. Rosamond es enviada con su vestido nuevo al extremo del bosque a traer yerba. Entonces encuentra al bandido Jamie Lockhart, que le halaga el vestido y después pasa por la pena de tener que robárselo. Rosamond le pide que no la deje sin enaguas, pero Lockhart pasa por la pena de dejarla sin enaguas. Le dice que entonces no le robe la ropa interior, pero Jamie Lockhart pasa por la pena de robarle la ropa interior. Rosamond vuelve desnuda a casa. Su papá no puede creer la historia que le cuenta. No puede creer que después de la ropa interior no le haya robado nada más. Es una mentirosa redomada. Pero cuenta la misma historieta tantas veces que acaba por creerle, y enseguida promete que le pedirá a su amigo Jamie Lockhart que vengue la infamia. Ella no sabe que es el mismo ladrón de su ropa quien será el vengador de su honra. La novela tiene personajes involvidables como Chivo, un mandadero medio idiota que habla con repeticiones: “Jamie Lockhart es el bandido de los bosques, y el bandido de los bosque es Jamie Lockhart”. La reiteración de su voz lo hace memorable. Y está por su puesto, el antagonista, que nunca puede faltar en historias de bandidos: Little Harp, un bandido remalo recontramalo, aun más malo que Jamie Lockhart. Tan malo que carga la cabeza de su hermano Big Harp cortada en una maleta. Pero aun más malo que Little Harp, son los indios, que despellejan el cuero cabelludo. Y por eso la escala de maldad en esta novela es siempre relativa. La jerigonza de bandidos en que hablan “Tú, colega. Acabo de canear a mi nena en los morros”. Los diálogos cínicos, las zancadillas, la cotidianidad del mundo cruel y agreste en que viven, están narrados con una compostura que hacen de Welty una escritora brillante, conocedora del corazón humano y de los motivos que envilecen a los hombres, o que engrandecen a los viles. Pese al final feliz, magnífica novela. Título: La novia del bandido Autor: Eudora Welty Editorial: Ciruela Año: 2004 Localización: Biblioteca Luis Ángel Arango Páginas: 172

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