Barbarie legal- Barbarie ilegal

9:53

Carrobomba bogota 2010
En Bogotá - Revista Semana


La
bomba estalla en Cali iniciando septiembre de 2008. Resultado: cuatro muertos, siete heridos. El comandante de la policía a los medios de comunicación da su análisis: “la guardia estuvo baja lo que propició el acto demencial”. Dice que fue la guerrilla. Un mes después, la fiscalía dice que no, que los narcos.

El carrobomba estalla el 31 de lulio de 2006, a una semana de la reposesión de Álvaro Uribe como presidente. Muertos: un indigente. Heridos: algunos soldados. Todo el gobierno sale a hacer el análisis: que fue “un acto demencial”, por la guerrilla que sabemos. Sin embargo, en septiembre de 2008 la fiscalía dice que fueron militares de la brigada 13 los que pusieron el carrobomba y que eran culpables además de otros siete falsos positivos.
Por entonces empezó a manosearse la expresión (la aberración): falso positivo.

Mientras tanto, en el salón de la justicia, la noche del 6 de febrero de 2008 el ejército colombiano invade territorio ecuatoriano y en un bombardeo da de baja a 30 guerrilleros y “simpatizantes de las FARC” entre los que se encontraba el comandante Raúl Reyes. El acto es llamado: “certero golpe militar contra los terroristas”.

En diciembre de 2009 un gobernador (el de Caquetá) es degollado a las afueras de Florencia (capital del departamento). El nuevo ministro de defensa utiliza, hacia las ocho de la noche, ante micrófonos, la tautología de los antecesores: acto demencial.

El 6 de enero de 2010 el país se acuesta con la noticia de un bombardeo a campamento de las FARC, en Puerto Rico, Caquetá; el ministro de defensa et al dicen que se trata de un “golpe contundente y un triunfo de la Seguridad Democrática” por el número de víctimas: 30. En los siguientes días se hará el acostumbrado despliegue televisivo; se dirá que los guerrilleros estaban celebrando el año nuevo y que llovieron bombas de 500 libras como si fuera la cosa más natural del mundo, como si la convención de Ginebra no instituyera que utilizar una fuerza desproporcionada contra un enemigo distraído no es un acto demencial sino otro delito contra la humanidad.

Ayer, Jueves, 12 de agosto de 2010: Carrobomba en Bogotá. Carrera 7 con calle 64. Aquí comienza la zona rosa. A las cinco de la mañana explota un Chevrolet Swift con dinamita, o anfo, o plástico. El tipo de explosivo dará la pista sobre los “autores” del atentado. A las siete de la mañana llega el nuevo presidente con su comitiva. Los medios lo enfocan. Él toma el micrófono. Dispara la sentencia: “un acto demencial.”

Al parecer, mientras unos actos de barbarie persiguen un bien moral (por un medio ilegal), los otros alcanzan un bien social (por un medio legal). La diferencia es sutil, pero asombra (me asombra): mientras hay actos de barbarie legal y despreciable, otra barbarie parece legal y exige aplauso.
¿Qué aspecto en común tiene el bloque heterogéneo de noticias?
Actos de barbarie. De dos bandos trenzados en guerra abierta, casi siempre sin frente, casi siempre sucia.
De modo que vivimos en una barbarie impune de parte y parte.
La peor de todas, porque mientras nadie pague por los crímenes cometidos, todo se vale.
Bombas en el corazón de una ciudad, y bombas desde el aire.

A fines de 2008, el mundo se entera de los asesinatos contra jóvenes pobres fusilados por el ejército colombiano, y presentados como muertos en combate. Días después, se sabe que no eran combatientes. Semanas después, se sabe que fueron timados con la promesa de un trabajo y trasladados desde Soacha a una región selvática del Catatumbo. Años después, que fueron acribillados a mansalva, uniformados (después de muertos) con prendas militares y enterrados en fosas comunes y sacados en las cifras como combatientes dados de baja en combate, por el ejército de Colombia. No sólo jóvenes de Soacha; de otros lados: las denuncias llegan a 3000.

Asesinar a un hombre o a un grupo de hombres, a nombre de la misma abstracción: “el pueblo” “la patria” “la seguridad” “la institucionalidad” “la revolución” (para las FARC Y Gobierno los matices de la abstracción son casi siempre los mismos) es igual que hacerlo en bien de la “paz”. Si los actos de barbarie de un grupo guerrillero que pone bombas y lanzado morterazos sobre pueblos y masacra civiles y militares deben ser tomados como actos propios de dementes, ¿cómo debemos llamar a la barbarie cuando proviene del bando legal, cuando los crímenes son contra civiles y los actos de barbarie desproporcionada son usados al mismo tiempo contra los enemigos y los miembros más desprotegidos de un país?

¿Triunfos militares?
La violencia que viene del Estado también es terrorismo.
La violencia que se opone al Estado es terrorismo.
Mientras alguien crea y busque y tenga el monopolio de la fuerza, habrá terrorismo.
Una sociedad sin coacción no tiene clases, ni Estado, ni ejército.
Octavio Paz: “sólo una sociedad sin coacción tiene la altura moral para rechazar todo acto de terrorismo.

Del acto demente al acto legítimo de barbarie hay una sutil frontera que mantiene invisible el silencio colectivo. Todo pueblo es culpable cuando cierra los ojos, o si abriéndolos, permanece impávido. Toda verdad se construye con la opinión general. La opinión se fija a través de una autoridad que vale por mil. Y esta opinión general se fabrica y conduce por aquellos prebostes de medios que sanean a favor de la “violencia legítima” el carácter de las noticias que nacen al corazón de los ministerios y de las bocas de víctimas en shock, sin raciocinio.
Mientras los medios nacionales y foráneos acaten cada declaración oficial sin someterla a contraste, al menos a verificación, la profilaxis lingüística seguirá diciendo que los crímenes del ejército contra civiles se llaman “Falso positivo” y no lo que son: crímenes de lesa humanidad, y que las bombas en las ciudades son actos de demenciales y no un acumulado de violencia histórica.
Los dementes son los que hacen actos sin sentido, no actos ilegales.

Bomba al das Pablo Escobar 1989

Los carrobomba ya no son como antes

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