Contra Ley Lleras y contra la Ley de inteligencia

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Salón de mi casa
La ley Lleras

Los amigos de Estados Unidos muy gentilmente han hecho un llamamiento perentorio y taxativo a Colombia para que si desea acceder a las mieles del Tratado de Libre Comercio el país modele sus leyes y empiece a regirse por las leyes del mercado norteamericano. En un paquete de medidas adoptadas por el gabinete de gobierno, destacan dos que por su nivel de abuso nos convierten en una hermosa dictadura mediática.
A una se le conoce como Ley Lleras. Aquí el borrador. Según el ministro Lleras, sólo se pretende proteger el derecho de autor en internet bajo los parámetros norteamericanos. Por eso desde que la ley sea aprobada, los internautas colombianos van a tener que sujetarse al copyright.
Antes de manifestar lo que percibo como usuario de internet, debo decir que Vargas Lleras es un tipo ignorante que lo único que sabe es prender el BlackBerry y digitar balbuceos telegráficos en Twitter. Este ministro del interior, en uso de sus atribuciones legales ha pasado entonces al “debate público” en el congreso de Colombia (que no es público y está lleno de momias premediáticas) un proyecto de ley para bloquear correos electrónicos, captar información personal vía web y borrar contenidos sin juicio previo:

“Artículo 15. Entrega de información sobre supuestos infractores. A requerimiento de los titulares de derechos que hayan solicitado una medida cautelar o hayan interpuesto demanda para obtener orden definitiva de retiro o inhabilitación del acceso al material infractor y/o la terminación de cuentas, el juez competente podrá ordenar la entrega de la información que permita identificar al supuesto infractor por el prestador de servicios respectivo, incluida la información confidencial. El tratamiento de los datos así obtenidos se sujetará a la protección y reserva de datos personales conforme con la ley.”

Colombia en internet es un islote a la deriva. Los alojamientos de internet se hacen en servidores norteamericanos, es decir que lo que llamamos el “ciberespacio” está en un computador de Silicon Valley. Colombia no tiene ni infraestructura ni tecnología para soportar dominios de nivel superior. Lo que se pretende impedir con la ley no es simplemente subir contenidos a una página web que estén amparados por Copyrigth, sino todo lo que se mueve vía e-mails, blogs, y lo que se descarga a través de programas on line (rapidshare, jdownloader). Como es lógico, los prestadores de servicios de internet colombianos (ETB, EPM, Etcétera) no pueden rastrear el contenido de varios millones de e-mails al día y las páginas blogs, webblog, tumblrweb, twitter y facebook, las descargas megaupload y los miles de servicio de retransmisión y almacenamiento internacional que usan a diario los modestos usuarios de internet en Colombia para sentirse menos solos en un mundo que nos dio una pantalla por jaula y que nos divide cada vez con mejores señuelos. Los colombianos no, pero los gringos sí. La única forma de acceder a esa información, la única forma de saber quién descarga música o cine y comparte archivos desfavorables al gobierno es infligiendo varias leyes constitucionales: el derecho a la privacidad de los datos, a la información, a la inviolabilidad de la correspondencia, y a la libertad de expresión. La infracción sucesiva a estos derechos en la Ley Lleras para este caso se delegará en manos de las compañías mediáticas interesadas en cobrar por la información que hay en internet. Estas trasnacionales informarán a los jueces de jurisdicción colombiana para que emitan edictos y hagan bloquear las páginas de los usuarios infractores de filtraciones y de descargas ilegales (y procederán a ceder los datos personales para que estos infractores sean capturados en sus domicilios). La ley que promueve Lleras endilga en la figura de los suministradores del servicio de internet el veto de los contenidos y a transmitir los datos personales de los infractores, infligiendo así la protección de datos personales, que es un derecho innegociable, constitucional e inalienable. La ley Lleras, traducida al argot popular, es una ley de rastreo, una ley de censura, que busca meter preso tanto al que denuncie vía web las ollas podridas de la corrupción como al que descargue un álbum musical o un programa informático o ponga en su blog un link a un libro digitalizado. Es una ley que promueve la negación total y absoluta de informarse y de manifestarse a través de un medio concreto (que seguirá aumentando a diario el número de usuarios). Es una ley que prohíbe que el ciudadano sea libre en medio de un sistema político gobernado por las leyes de censura internacional y del mercado extranjero.

La Ley de “Inteligencia”

La ley Lleras viene con una hermana siamesa: la Ley de inteligencia (o ley Rivera), que se gesta también en el vientre del endriago:

“En la práctica, el controvertido proyecto de ley de inteligencia pretende cubrir bajo el manto de la confidencialidad por 55 años aquellos documentos que “comprometan la seguridad y la defensa nacional”. Ver más en: http://www.semana.com/noticias-politica/ley-inteligencia-verdades-bajo-55-anos-reserva/155141.aspx

Ojo: La Ley Lleras penaliza violaciones al derecho de Propiedad intelectual y conexos.

El conexo es el mico escondido bajo la defensa de la propiedad intelectual: “conexa” es la ley de Inteligencia que judicializa a todos los que divulguen información clasificada que sea tenida como secreto de estado por el gobierno (por los gobiernos). Esa reforma de inteligencia señala que los funcionarios públicos con información confidencial quedarán protegidos ante filtraciones durante 55 años (tiempo suficiente para que cualquier demanda pierda sus términos). Y los ciudadanos (usuarios o periodistas) que tengan acceso a información clasificada del Estado serán también judicializados por penas mayores a las impuestas a perpetradores de crímenes de lesa humanidad.
De modo que la ley Lleras y la ley de inteligencia son dos facetas de una ley que se complementa. La ley Lleras no incluye sólo la defensa del Copyright. La ley Lleras, se junta con la Ley de inteligencia que defiende a los militares y funcionarios implicados en crímenes y obliga a los medios alternativos y a los usuarios de internet a no difundir información en contra de un Estado corrupto.

De otras Normas conexas (norteamericanas):

“La DMCA se encuentra organizada en cinco títulos, el segundo de los cuales es
denominado “Online Copyright Infringement Liability limitation Act”. Se adiciona un
nueva sección al Copyright Act (Sección 512). Se regula de forma especial la limitación
de responsabilidad de los ISP por las infracciones al derecho de autor y los derechos
conexos cometidas por los usuarios de su servicio siempre y cuando desplieguen
actividades únicamente como agentes intermediarios para la puesta a disposición del
público información suministrada por un tercero. De igual forma se implementa un
procedimiento denominado Notice and Take Down (Sistema de detección y retirada),
que le permite al ISP solicitar retirar los contenidos que presuntamente están
infringiendo derechos de autor sin acudir a un trámite judicial. Esta norma es
antecedente y referente del Tratado de Libre Comercio entre Colombia y los Estados
Unidos.”

Nota.Todavía quedan varias salidas:
Irnos a vivir a Malawi, que nadie sabe dónde queda (sugerencia de Alberto Olmos). O poner una bomba en Silicon Valley, donde queda el ciberespacio (motu propio). O entutelar al gobierno colombiano por la violación de al menos cuatro derechos fundamentales (en el caso de que dicho paquete se apruebe cuando llegue la pascua.)

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