En Nadar-Dos pájaros, Flann O´Brien

12:04

Hace un siglo Paul Válery anunciaba que la sofisticación del arte de las palabras alejaría a la literatura de la vida de los hombres, la convertiría en un juego anacrónico tan abstracto como la geometría, la heráldica o el amaestramiento de los halcones. ¿Quién harían la literatura del futuro? Especialistas en palabras. ¿Quiénes leerían las obras? Lectores calificados. De modo que la literatura estaría cancelada, frita, muerta.
Por suerte el futuro es ahora (Just do it, NIKE) y lo que ocurrió no fue la sofisticación de la literatura, sino la trivialización de la misma. Nunca se habían publicado tantos libros como se publican ahora en un año. Habrá que decirlo con optimismo: nunca antes se publicaron tantos libros mediocres como se publican hoy. Es la trivialidad, el folletín y los premios literarios lo que tienen a la literatura al borde del suicidio.
En Nadar-dos-pájaros es un libro sofisticado, inteligente, profundo, digno del fin de los tiempos literarios con que soñaba Válery. El extraño título de este libro al parecer alude a una leyenda irlandesa de 1670 basado a su vez en otras leyendas del siglo IX. La matriz del romance es el viaje de Sweeny, un rey del norte que después de ver el producto del ingenio humano en una batalla, la de Mag Roth en 673, huye de la vida en sociedad, ahuyentado por la horripilancia de los seres de su especie. A este rey le es concedido el codiciado don del vuelo y el despreciado don de la poesía, por lo que se pone a volar sobre el mundo y cantar su desdicha. La historia se llama Buile Suibhne y según todos los especialistas en Flann O´Brian el irlandés utilizó la tercera parte de esta leyenda para incorporarla a la novela. De allí también extrajo el nombre que según Eamon Butterfield “es una traducción literal del nombre de un lugar situado en el centro mismo de Irlanda, Snámb-dá-én, llamado así porque en él un héroe de las sagas antiguas mató dos pájaros que estaban situados en el hombro de una amazona”.
El libro, sin embargo, poco tiene que ver con eso. Sí hay un personaje que se llama Sweeny, rey de Dal Araidhe, y vuela hasta un lugar llamado En Nada-Dos pájaros (pg. 93-103), y es un héroe legendario de Irlanda, y hay algunos peces muertos y algunas torturas poco digestivas y no hay gravedad ni leyes de Newton, pero el espíritu de la obra poco tiene que ver con la leyenda. El interés de O´Brian no va más allá de burlarse de todo, parodiarlo todo, empezando, claro, por el pasado, por la epopeya, por los lectores especialistas, por las procedencias de las palabras y por la forma clásica de la novela basada en ese empolvado principio argumental aristotélico: comienzo, nudo y desenlace.
“Tras haber colocado en mi boca pan suficiente para masticar tres minutos, deseché mis poderes de percepción sensorial y me retiré a la intimidad de mi mente, asumiendo mis ojos y mi rostro una expresión ausente y absorta. Reflexionaba sobre el tema de mis actividades literarias de los ratos de ocio. Que un libro tuviese un principio y un final era una cosa con la que yo no estaba de acuerdo. Un buen libro puede tener tres aperturas completamente distintas e interrelacionadas tan sólo por la presencia del autor, o en realidad cien veces otro tanto de finales.”
Así comienza, negando de entrada la naturaleza del principio. Luego siguen tres tentativas distintas de comienzos de historias que se entretejerán luego. De mil amores haré un resumen palúdico, porque terminado el libro no estoy seguro de lo que trata.
Si bien me acuerdo la historia de la que se ramifica el resto es la de un joven escritor que se la pasa todo el día en cama ante la consternación de su tío y de rato en rato escribe la historia de otro escritor que está en un hotel escribiendo la historia de unos bandidos y magos que al conversar se cuentan la historia de ese héroe de Irlanda que a su vez canta en poemas la historia de su desdicha. Historia dentro de historia dentro de historia dentro de historia. En el hotel donde se alojan los personajes de la segunda novela las creaciones se rebelarán contra el autor que vive en el mismo hotel, al punto de someterlo a juicio literario por las condiciones precarias en que los mandó a la vida. Todo acaba (en esa novela, no en el libro) cuando la camarera entre a la habitación del hotel y ante la ausencia del viejo escritor atice la chimenea con unas cuantas hojas sueltas que hay regadas por el suelo (las de la novela). Todo acaba en la novela quemada con la rebelión de los personajes contra el autor (lo llevan a juicio, lo sientan en un banquillo) y todo acaba en la historia matriz del sobrino escritor con un abrazo de salutación del tío, al holgazán de su sobrino que por fin ha sacado buenas notas en sus estudios universitarios contra todo pronóstico.
En realidad no pasa nada, pero pasa todo. Las historias envasadas unas dentro de otras le permiten a Flann O´Brian parodiar los estilos que considera serios: la novela de bandidos (jerga incluida), la epopeya irlandesa (retórica incluida), la poesía con métrica (parodia incluida), los diccionarios (fragmentos transcritos), las enciclopedias (parafraseos inmisericordes), las figuras retóricas (descontextualizadas), los significados de las palabras (en suplantación de vocablos).
Para que los lectores perdidos no generen un complejo de inferioridad al sentirse extraviados, en la página 88 del libro (edición Edhasa) O´Brian ha insertado un sumario que relaciona a cada uno de los personajes y su rol en las diversas novelas de que está compuesta la obra. A este sumario remite cada vez que ha hecho una larga digresión, cuando los propios personajes se confiesan entre sí que no entienden nada de lo que ocurre:
“Sinopsis, que constituye un sumario de lo sucedido previamente, EN BENEFICIO DE LOS NUEVOS LECTORES: DERMONT TRELLINS, un escritor excéntrico, concibe el proyecto de escribir un libro edificantes sobre las consecuencias que acarrean las malas acciones y crea con tal fin a
EL PUCA FERGUS MACPHELLIMEY, una especie de diablo irlandés humano con poderes mágicos. Luego crea a
JOHN FURRISKEY, un personaje depravado, que tiene por misión asaltar a las mujeres y comportarse en toda ocasión de un modo indecente. Trellis le da instrucciones por arte de magia para que vaya una noche a Donnybrook, donde, según lo previsto, conoce y traiciona a
PEGGY, una chica del servicio doméstico. Se encuentra con ella y le confieza que trellis se ha quedado dormido y que su virtud ha sido atacada por un hombre anciano al que posteriormente se identifica como
FINN MAC COOL, personaje legendario contratado por Trellis, en razón de su apariencia venerable y su experiencia, para actuar como padre de la chica y castigarla por sus infracciones contra la ley moral; además la virtud también ha sido atacada por…”
(Y continúa lista de varios papeles secundarios e insignificantes en la obra.)
El libro está hecho para perderse, para prescindir del abuso del argumento, para desmitificar toda solemnidad literaria y para reír.
Lo que a mí me interesó fue la ironía sobre el lenguaje. Sus abusos del lenguaje son tan motivados que parecen una crítica severa al gramaticalismo y la pretensión poética. Si la búsqueda infinita del vocablo que exprese una idea es el trabajo más descorazonado para un escritor (muchas veces la piedra en el zapato que diferencia a uno malo de uno bueno), por qué no hacer de la talanquera un monumento al fracaso literario, a la imposibilidad de la comunicación, ¿qué ocurriría si en lugar del sustantivo o el adjetivo escurridizo se pusiera en su lugar la definición? Por ejemplo, si en lugar de hacer que el personaje lleve el manuscrito de la novela en un cartapacio y hacer que lo lleve en:
un artefacto compuesto de dos tapas de cartón grueso conectadas por un lomo de acero que contiene un mecanismo de muelle patentado…
O´brian utilizó las definiciones de los diccionarios en lugar de los sustantivos, pero no por incompetencia lingüística sino por hacer un giro que revertiera en la mente del lector el dilema del escritor: formularle un problema, cometer un enrarecimiento que provoque a pensar, que ayude a construir significado, que la precisión de una palabra sea la incógnita de un problema matemático.
Otro rasgo característico de su ironía es que los lugares comunes, como las descripciones trilladas, se enfatizan con notas al pie:

“Mi tío sonrió cordialmente y alzó una mano.
Bueno, dijo, que Dios le bendiga.
Descripción de mi tío: Cerebro de rata, astuto, preocupado porque-se-piense-bien-de-él. Rico en vanagloria, en fingimiento. Titular de un puesto de oficinista de tercera clase.”

“Respondí que no era por mi parte ningún Rockefeller, sirviéndome así de una figura retórica para informar lo precario de mis circunstancias.
Nombre de la figura retórica: Sinécdoque (o Antonomasia)”

“soporté esto en silencio, de pie y tranquilo junto a la mesa.
Carácter del silencio: indiferente, despectivo.”

Así logra O´Brien incluir en la creación su procedimiento, y de paso ironizar, hacer descripciones desnaturalizadas con lugares comunes que hagan brillar hasta el cobre más viejo.
En algún momento del libro el narrador dice que escribe para que uno entre mil lectores lo entienda. Creo que no soy ese lector. No entendí nada. El libro es estupendo, pero sigue en irlandés.

“Los personajes deberían poder intercambiarse de libro a libro. Todo el caudal de la literatura existente debería considerarse un limbo del que escritores perspicaces pudiesen sacar sus personajes de acuerdo con sus necesidades, creando sólo cuando no lograsen hallar un títere adecuado ya existente. La novela moderna debería ser predominantemente obra de referencia. La mayoría de los autores malgastan su tiempo diciendo lo que ya se ha dicho… normalmente mucho mejor, además. Si se facilitasen referencias abundantes de las obras que existen el lector podría conocer inmediatamente el carácter de cada personaje, se evitarían explicaciones fatigosas y se impediría eficazmente que charlatanes, escaladores y gentes de educación inferior pudiesen entender la literatura contemporánea.”

Cágate, Válery.

Título original: At Swim-Two Birds
Traducción: Jose Manuel Álvarez Flórez
Prólogo: Eamon Butterfield
Editorial: Edhasa
Año: 1989

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