Qué es el arte, según quién y cosas así

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12. Encuesta comentada

Hilo Chen, Hiperrealismo
-¿Has visto cómo se distraen las personas en un intento desesperado y milagroso por salir de su miseria?
-Eso es arte.
[22 años Estudiante de Comunicación Social – Periodismo]
-El arte es el motivo que hace más alegre y llevadera (la vida) de cada uno de nosotros. Los seres humanos sin arte serían seres terriblemente tristes.
[Sin señas]
-¿Qué es el Arte? Es la locura de las ideas.
[30 años: estudiante de jurisprudencia]
-Para mí, el arte es el cúmulo de pensamientos que se nos pudren. A veces salen por higiene, otras por el placer de ver el cadáver expuesto.
[19 años, estudiante]
-El arte es la expresión más íntima del ser humano.
[30 años, Filóloga y escritora]
-Arte es saber hacer.
[39 años, comerciante]
-Una palabra que contiene un universo que para unos puede ser cuestión de perspectiva, para otros su vida entera, para unos pocos la insustancial forma de evadir realidades, para ir en busca de abismos que subyacen en la podredumbre del ser. Para mi simplemente la antítesis del intelecto malogrado de las mayorías.
[29 años-Licenciada en Química]
-Arte es bucear e indagar la complejidad humana. / Arte es ejercitar y disfrutar nuestra capacidad creadora. /Arte es vivir la libertad de atreverse sin concesiones. /Arte es lanzar un aquí estoy al océano de la indolencia autista.
[Anónimo en el foro]
-Arte: el temblor de la imaginación.
[Sin señas]
-El arte es morir y vivir, perfume y estiércol.
[24 años, escritor novel]
-Si alguien pregunta “¿qué es eso?”, entonces es arte”
[Artista plástico, México, 30 años.]
Las anteriores respuestas resultan solo un muestreo de la idea general que personas de distintos orígenes, edades y formaciones ofrecen espontáneamente sobre lo que es para ellos el arte. Hace unos años, el artista mexicano Erick Beltrán expuso en Barcelona, Amsterdam y Sao Paulo una obra conceptual que consistía en los resultados de una encuesta colectiva a la que la gente, en la calle, respondía a diversas preguntas con sus propias hipótesis: ¿por qué el mar es salado, por qué los pájaros vuelan, qué es Dios, qué es la muerte? En la exposición, titulada con acierto La enciclopedia del mundo explicado, el artista entregaba ejemplares impresos in situ con las respuestas de los encuestados y dibujos que ilustraban el caleidoscopio de las interpretaciones múltiples que son la vida humana. Nunca asistí a esa expo (y cuánto me gustaría tener un ejemplar de esa enciclopedia del disparate) pero cuando mi amigo Goethe me narró hace poco el experimento de su colega, supe que la distancia que había entre los mapas medievales y el croquis que cualquiera puede hacer al decirle: “Ey, tú: dibújame dónde queda Abisinia” podrían tener correspondencias y analogías sorprendentes.
Las siguientes definiciones pueden ser tomadas como una continuación de este cadáver exquisito con observaciones sobre aspectos laterales de un mismo asunto, qué es el arte:

-Todo el arte es un problema de equilibrio entre dos opuestos.
[Cesar Pavese, Poeta y editor, 47 años, Italia, Diario 14 de diciembre de 1939]

-El artista crea misteriosamente la verdadera obra de arte por vía mística. Separada de él, adquiere vida propia y se convierte en algo personal, un ente independiente que respira de modo individual y que posee una vida material real. No es un fenómeno indiferente y casual que permanezca inerte en el mundo espiritual, sino que es un ente en posesión de fuerzas activas y creativas. La obra artística vive y actúa, participa en la creación de la atmósfera espiritual. Sólo desde este punto de vista interior puede discutirse si la obra es buena o mala. Si su forma resulta mala o demasiado débil, es que es mala o débil para provocar vibraciones anímicas puras. Por otra parte, un cuadro no es bueno porque la exactitud de sus valores (los valeurs inevitables de los franceses), o porque esté casi científicamente dividido entre frío y calor, sino porque posee una vida interior completa. Un buen dibujo es aquel en el que no puede alterarse nada.
[Kandinsky, 40 años, pintor Abstracto, Rusia, De lo espiritual en el arte]

-Los datos que nos ofrecen los usos y los rasgos culturales de las comunidades que se hallan en un estadio bajo de desarrollo indican que la institución de una clase ociosa ha surgido gradualmente durante la transición del salvajismo primitivo a la barbarie; o dicho con más precisión, durante la transición de unos hábitos de vida pacíficos a unas costumbres belicosas. Las condiciones necesarias al parecer para que surja una clase ociosa bien desarrollada son: 1) la comunidad debe tener hábitos de vida depredadores (guerra, caza mayor, o ambas a la vez); es decir, los hombres, que constituyen en estos casos la clase ociosa en proceso de incoación, tienen que estar habituados a infligir daños por la fuerza y mediante estratagemas; 2) tiene que haber posibilidades de conseguir medios de subsistencia suficientemente grandes para permitir que una parte considerable de la comunidad pueda estar exenta de dedicarse, de modo habitual, al trabajo rutinario. La institución de una clase ociosa es la excrecencia de una discriminación entre tareas, con arreglo a la cual algunas de ellas son dignas y otras indignas. Bajo esta antigua distinción son tareas dignas aquellas que pueden ser clasificadas como hazañas; indignas, las ocupaciones de vida cotidiana en que no entra ningún elemento apreciable de proeza.
[Thornstein Veblen, 40 años, Sociólogo y Economista, Estados Unidos, Teoría de la clase ociosa]

Leon Ferrari

-Les he tirado en la cara el orinal y ahora lo admiran por su belleza estética.
[Marcel Duchamp, Francia, artista y bombardero]

-EL ARTE Y LA VIDA / Gente que gira alrededor de las piezas de museo/ Olvidadas de su condición de piezas de museo /Y que parecen, pues, ignorar dónde están /The Metropolitan Museum of Art es una obra de arte / Implementada por sus inodoros artísticos. / Somos obras de arte momentáneamente vivientes.
[Enrique Lihn 36 años, poeta, ChILE, Una voz parecida a lo contrario]

-Vamos a ver que el arte no se puede trata en el sentido que nosotros a veces solemos, por el narcisimo que suele tener una civilización de mirar por encima a las anteriores como balbuceos incipientes de aquello que nosotros ya conocemos divinamente. Nosotros nos vamos a encontrar que muchas civilizaciones de las que denominamos primitivas tienen aspectos en que son mucho más evolucionadas que la nuestra; y especialmente un aspecto de que la nuestra ha hecho una involución incluso con relación a la Edad Media: la creatividad artística del pueblo. Es decir, el arte, no como el producto de una determinada especialización de un grupo más o menos de élite, de un gremio más o menos especializado sino el arte como producto general de la sociedad. El arte, como por ejemplo, el romancero español o los romanceros Serbios y Rusos; el arte como la música que hacía el pueblo que ya no hace sino que consume, pero que es distinto: ahora la música se la hace Lucho Bermudez o la empacan y le mandan la salsa de New York para que aquí la bailen. El arte que hacía el pueblo, el arte narrativo popular, el pueblo que hizo anónimamente los cuentos de hadas, al mismo tiempo tan nuevos, tan lejanos de la ideología dominante, son de la Edad Media, que no son cristianos: nadie está buscando salvarse en la otra vida; todo el mundo está buscando casarse con la princesa en ésta, los animales adquieren vida –son animistas-, el bosque se llena de problemas, la naturaleza se vuelve encantada –eso no tiene nada que ver con el cristianismo-. Es popular y no está dominado por la ideología dominante, es una cosa bellísima, novedosísima y sin embargo es anónima, se riega por todas partes; viejas muecas fumando sus tabaquitos y sus cositas, medio brujas, cuentan esas historias a los niños y que se van propagando por todo el mundo. No son relatos de Perrault ni de los hermanos Grimm, ellos son coleccionistas, es bellísimo ese arte popular. Eso no se hace hoy: por mucho bachillerato y carrera que haga el hombre resulta incapaz de contar hasta un paseo y termina diciendo que fue “chévere”. No nos olvidemos pues del problema, que nos encontramos con civilizaciones atrasadísimas en lo tecnológico que no los son en lo artístico. Las mujeres esquimales son escultoras y escultoras de gran talla –las mujeres en general, no una serie de especialistas-; en huesoso y en colmillos esculpen y si ustedes observan sus reproducciones de la escultura encuentran un fenómeno colectivo de gran arte. Caduveo, aquella tribu que perdida por allá en el centro de Brasil, en el Matto Grosso, en condiciones de vida bastante lamentables desde el punto de vista que es una de las humanidades más desprovistas de todo, tiene una división del trabajo en el arte pero muy particular: los hombres son escultores y las mujeres pintoras…
[Estanislao Zuleta, ensayista, 45 años, Colombia, La desigualdad del progreso: estética y arte. Conferencia.]
Tumba, Tarquinia, Arte etrusco

-El arte es solo una de las formas de la imaginación humana.
[Freud, psicoanalista, 50 años, R. Checa-Austria, Un recuerdo infantil de Leonardo Da Vinci]

-Creo que han de ser pocos los que no hayan formulado la pregunta: ¿"Cómo podía un hombre igual a mí, un simple mortal, formar esa obra inmortal con unos pocos colores, con unas pocas notas, con unos cuantos centenares de palabras? ¿Qué sucedió en su interior en esas horas de la creación y cuán misteriosas deben de ser esas horas?" Creo que todos ustedes se han preguntado esto alguna vez, y hasta me atrevo a afirmar que carece de capacidad para comprenderla en verdad. ][Queda entonces por saber si somos capaces de imaginarnos cómo han nacido las grandes obras de arte que conmueven a nuestra alma. ¿Podemos imaginarnos lo que ha acontecido en el alma de un Shakespeare, de un Cervantes, de un Rembrandt, mientras creaban sus obras imperecederas? A ello puedo contestar rotundamente "No, es imposible. No podemos imaginárnoslo." La concepción de un artista es un proceso interior. Tiene lugar en el espacio aislado e impenetrable de su cerebro, de su cuerpo. La creación artística es un acto sobrenatural en una esfera espiritual que se sustrae a toda observación. Tan imposible nos resulta explicar el elemento prístino de la fuerza creadora, como en el fondo nos es imposible decir qué es la electricidad o la fuerza de gravitación o la energía magnética. Todo cuanto podemos hacer se reduce a comprobar ciertas leyes y formas en que se manifiesta aquella ignota fuerza elemental. Por eso no quiero despertar en ustedes esperanzas demasiado grandes. Prefiero decirles desde el comienzo: Toda nuestra fantasía y toda nuestra lógica no pueden facilitarnos sino una idea insuficiente del origen de una obra de arte. No nos es dado descifrar este, el misterio más luminoso de la humanidad; acaso no podamos más que comprobar su sombra terrenal. No estamos en condiciones de participar del acto creador artístico; sólo podemos tratar de reconstruirlo, exactamente como nuestros hombres de ciencia tratan de reconstruir, al cabo de miles y miles de años, unos mundos desaparecidos y unos astros apagados.
[Stefan Zweig, 50 años, Sicólogo y biógrafo, Austria, El misterio de la creación artística]

-La esencia de la poesía es idéntica a la del lenguaje en la medida en que la esencia del lenguaje es idéntica a la ley interna de las sociedades.
[Ranciere, 40 años, escritor, ensayista, Argel-Francia, La palabra muda]

-Para futuras referencias, vale la pena mencionar que el poder de creación, de tan placentero burbujeo al comenzar un libro nuevo, suele serenarse después de un tiempo, cuando uno prosigue con mayor firmeza. Nos asaltan dudas. Luego uno se resigna. Lo que más nos espolea es la determinación de no ceder y la sensación de una forma inminente. Siento algo de ansiedad: ¿Cómo he de hacer para realizar esta creación? En cuanto se pone uno a trabajar, se es como alguien que camina y ha visto ya el panorama que se extiende ante sus ojos. No quiero escribir en este libro nada que no me agrada escribir. Pero escribir es siempre dificultoso.
[Virginia Wolf, 38 años, escritora, Inglaterra, Diario 11 de mayo de 1920]

-Tomemos como ejemplo a sir Isaac Newton. Todos los inventos son producto de la casualidad y se hallan unos más cerca que otros del fin perseguido. Si no fuera así, mucha gente inteligente podría sentarse y hacer inventos como quien escribe cartas. A mayor o menos distancia de la meta, el ingenio atrapa una analogía y el entendimiento la examina y la encuentra acertada: esto es invención. Así era Isaac Newton. No tengo el menor motivo para dudar de que, antes y después de él, tanto en Inglaterra como fuera de ella, hayan existido y existen aún inteligencias de capacidad superior a la suya, así como tampoco tengo motivos para dudar de que el campesino que escucha asombrado a un predicador predicaría él mismo mejor si hubiera estudiado y aprendido los tejemanejes del asunto. La ocasión y el motivo son los inventores, y la ambición, la rectificadora; la confianza en las propias fuerzas da fuerza, tanto en el matrimonio como en el mundo científico
[Lichtemberg, físico, escoliasta, 30 años, Alemania, Aforismo 1195]
Original robado de la Gioconda, ffffound.com
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Y así. El arte es la obra de arte, pero también es una forma de estar en el mundo, de pensar, de sentir, de dialogar, de reaccionar ante el entorno, de manifestar la extrañeza, de desviarse, de trabajar en una labor que produce éxtasis; es una distinción de clase, un misterio cognitivo, una necesidad, una manufactura, una urna en un museo, un don al mundo, una forma de superar el estado larval y acceder al estado espiritual, una exhibición de la subjetividad, un rasgo de la comunidad civilizada, una necesidad comunitaria, un negocio redondo donde puedes vender por miles algo que hiciste por céntimos, un lastre. Todas estas definiciones podrían ser sometidas a duda razonable, pero al mismo tiempo son conjeturas y certezas y actos de fe y aproximaciones que resultan válidas para alguien, de modo que serán verdad al menos para una persona. Pero más allá de eso, ¿de dónde salen tales respuestas? Para Erick Beltrán y su enciclopedia, todo lo aprendemos por observación, instrucción o por conjetura. Si le preguntas a alguien qué piensan de él sus amigos, responderá algo muy parecido a si le preguntan por qué llueve, o por qué hay día y sol, o qué cree que es el amor, o qué debe ser Dios si es algo; es decir un tipo de respuesta empírica con la que tendrás una idea aproximada de la mitología personal, del pensamiento mítico, del abismo entre la propia experiencia y entre la instrucción pública (educación). También tendrás una idea de lo imaginativos y recursivos que podemos ser cuando tratamos de definir lo inefable: teología pura. Pero al mismo tiempo vas a intuir que hay tantas visiones del mundo como personas y tantas opiniones como experiencias de vida tengas. ¿Entonces cuál es la respuesta válida? La tuya.

El arte puede ser una conquista de la civilización, un refinamiento del lenguaje, una categoría del ocio, del espíritu elevado, una manifestación de la imaginación humana. Es posible comprender mejor la creación literaria como ha sido desde un punto de vista histórico en este instante privilegiado en que vivimos la vanguardia efímera de nuestro presente (esto que digo, mañana será rigurosamente inactual y habrá que ver un nuevo aspecto insospechado). El arte, por ejemplo, visto con la óptica de Thornstein Veblen en Teoría de la clase ociosa es la cima de una fase de la cultura que ha llegado desde la barbarie a la industrialización (luego de pasar la fase de la cultura depredadora, a la comunitaria, a la sedentaria, a la propietaria, a la pecuniaria, o capitalista). Para que surja la última fase hay que estar en la posición de abstención del trabajo: “La abstención del trabajo indica éxito pecuniario”. El arte, desde un punto de vista idealizado, metafísico, es una categoría del espíritu; desde un punto de vista conceptual o abstracto, es una conexión cognitiva; desde un punto de vista mercantilista hace rato se convirtió en un producto, es decir en un generador de capital, en una oferta más para el consumo. El arte literario, por ejemplo, desde un punto de vista lingüístico, tal como logró verlo un inquieto observador e inquisidor de la literatura como Steiner, es un refinamiento del lenguaje (el pluscuamperfecto solo se puede imaginar como el referente de una comunidad que comparte la hipótesis del futuro). Plantearse escribir una obra maestra no tiene sentido. Realizarla tiene todo el mérito, por su escases.

En lo que a mí concierne, creo que imaginar ficciones es una forma de pensar (percibir la realidad personal) y convertir esa experiencia en metáforas, por no decir símbolos. La epistemología, la sicología y la lingüística tienen vastas teorías para explicar la forma en que nos viene el pensamiento. De todas esas hipótesis, una muy bella está en el segundo volumen del Ensayo sobre el entendimiento humano de Locke (libro III), sobre las clasificaciones y las palabras. Pensamos por clasificación, es decir por un ordenamiento, necesario de paso para organizar la memoria. Y creamos por bisociación: por la unión de una idea que se junta con otra para crear algo nuevo. Los inventos de la ciencia, de la mecánica, de la tecnología, funcionan también así: a una teoría la suplanta otra que recoge una idea anterior y la suma con una nueva para llevar el mundo humano a un movimiento (revolución) y transformación hasta que otra idea vuelva a revolucionarlo, como lo que va de la gravitación de Newton a la Relatividad de Einstein (y lo que hizo posible), o como lo que hizo posible la locomotora de vapor: la rueda que se junta con la caldera.

Para tratar de darle forma a toda esta especulación, había que definir, o tratar de definir, por último, qué es la imaginación o cómo funciona. Cuando algo es inefable, solo podemos definirlo por las características de descarte: las que definen su contraparte, es decir, lo que no es. Imaginar no es crear. La creación artística va un paso más allá de la imaginación. Por eso soñar puede ser imaginar involuntariamente, pero no es crear mientras esa visión nocturna, lo soñado, no se materialice en un hecho simbólico, en una obra de arte. Solo que crear tampoco es acceder al arte. Puedes crear algo con tus manos, con tu guitarra, con tus palabras, con tus pinceles, con tu computador, pero la obra de arte podrá no dar la cara nunca. El arte es el producto de una forma de ver la vida; es lenguaje, es decir: representación ordenada, y aceptación del otro. Si lo preguntas, todos tendrán una idea de lo que es, pero tentativa, subjetiva, tan personal que es difícil que alguien pueda expresar una idea parecida a la que otra persona, con otra formación, con otra sensibilidad (también los que no tienen formación ni sensibilidad difunden su idea de lo que debe ser el arte, y lo peor: la imponen). A efectos de este ensayo cada disgregado, prefiero aceptar el concepto paranoico-crítico de Dalí que puede servir para precisar no ya qué es arte, sino ¿cómo pensamos creativamente? El pensamiento creativo es una apareamiento entre ideas, un encuentro entre dos imágenes que estaban distantes y que se materializan por una mente que interviene: una metáfora, como el encuentro entre una máquina de escribir en una mesa de disección (Lautreamont). Al juntarse dos ideas de la imaginación, arrojarán algo nuevo en el mundo: la obra de arte. Todos somos dioses creadores, y estamos capacitados para serlo, pero las reglas de producción de nuestro mundo, nuestros padres o tutores o la instrucción pública pueden incapacitarnos para hacerlo.

(Colaboraron en la muestra: Niyirett Ospina, Pedro Arias, Carlos Mora, Alexander Nasser, Felipe Moncada, Camila Bordamalo, Carlos, Anónimo, Disidente, Blasina, Goethe Pontón, Cesar Pavese, Enrique Lihn, Kandinsky, Ranciere, Virginia Woolf, Stefan Zweig, Sigmund Freud, Estanislao Zuleta)

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Nota: La película de Banksy, por si no la han visto

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